Diario de León
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En el filo | josé cavero

La futura nueva ley del aborto, o ley de plazos, como también se le viene llamando, ha venido disfrutando de unos apoyos tibios, generalmente escasos. Incluso una parte de dirigentes y figuras del PSOE se han manifestado contra algunos de los propósitos de esa futura ley que «patrocina» la ministra Aído, particularmente la controvertida idea de que las muchachas de 16 años que quieran abortan puedan hacerlo sin autorización de sus padres, incluso sin su conocimiento previo.

Pues bien, esa ley, que apareció en escena sin haber sido «reclamada» por el programa electoral del PSOE, y que ha tenido que luchar, sobre todo, contra esa «falta de necesidad» que le echan en cara muchos adversarios, tuvo ayer un momento de gloria, por la nefasta ocurrencia de un diputado de UPN, llamado Carlos Salvador, a quien le salió el tiro por la culata: si quería que la ley se aparcara por su falta de necesidad social, vio cómo el proyecto Aído lograba más apoyos que ninguna otra norma de las que ha llevado y defendido el gobierno socialista al Congreso en lo que llevamos de legislatura...

En efecto, se sumaron a su boicot los abiertamente contrarios a la ley, -”PP y la parte democristiana de CiU, Unió Democrática de Cataluña-” pero todos los restantes grupos prefirieron sumarse a la lista contraria, es decir, apoyaron la continuidad de que la ley siga adelante. Y de este modo, ya desde la mañana se llegaban a calcular por encima de los 185 votos, nada menos. Sin conocer todavía las decisiones que podrían adoptar los canarios de CC o la proabortista Rosa Díez... Todo un récord, que ni la propia defensora de la ley pudo haber soñado...

Y entre las discrepancias del momento, también llama la atención la que ha tenido el congresista del PP Vicente Martínez Pujalte, en legislaturas anteriores portavoz de cuestiones económicas y ahora limitado a la condición de «diputado de a pie». Pues bien, Martínez Pujalte, frente a «la piña» y el silencio que se produce en el seno del PP sobre el caso Gurtel, y a la espera de acontecimientos, discrepa y proclama que quien debiera «mover ficha» es el senador Luis Bárcenas, sin esperar a que Mariano Rajoy decida en un sentido, o en el contrario, sobre la permanencia o expulsión del partido del presunto beneficiario de la trama Gürtel. Cabe preguntarse si la fórmula que promueve Pujalte se refiere exclusivamente a Bárcenas, o si «está mirando» también a su propio presidente valenciano Camps, que también tiene paralizado a Rajoy por su eventual implicación en el asunto.

¿Por qué no dan ese paso, Bárcenas y Camps, y evitan que Rajoy se consuma en el fuego de decisiones sin adoptar, y que prolongan una situación sumamente incómoda...? En todo caso, es seguro que Martínez Pujalte se encuentra entre los populares a quienes les parece un error esta doble actitud de sus dirigentes: de un lado, fustigan a determinados jueces, o a los medios que informan del escándalo, y de otra parte, prefieren mantener una actitud de indecisión, indefinición y falta de criterios claros, cuando no contradictorios, sobre las decisiones que adoptan los pro pios jueces.

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