Nacionalizar Endesa
Crónicas bercianas | c. fidalgo
Vivimos en un sistema donde los beneficios se privatizan y las pérdidas se socializan. Esta fra se del escritor uruguayo Eduardo Galeano que ya he citado en otra ocasión resume a la perfección el estado en el que se encuentra el capitalismo en los comienzos del siglo XXI. Con Obama convertido en la reencarnación del legendario Roosevelt de la Gran Depresión y el New Dea l, tomando el control de gigantes de la automoción como General Motors y haciendo crecer el papel del Estado en un país que siempre receló de los poderes públicos para acabar con el caos que trajeron las hipotecas basura y globo de la especulación, y con Zapatero inyectando en España fondos a la banca y a las cajas para evitarle problemas al sector financiero, uno no puede dejar de acordarse de la frase de Galeano, que es un genio en la literatura de párrafos cortos, y pensar que hay gente que ganará siempre aunque el resto del mundo se vaya al garete.
En semejante estado de confusión ideológica, Izquierda Unida ha desempolvado esta semana una reclamación clásica y ha pedido la nacionalización del carbón. Ahí es nada, pensará más de uno. Y a mí no me parece ni mucho menos descabellado viendo como los precios de mercado, que sólo obedecen la ley de la avaricia y no tienen escrúpulos morales, están poniendo en jaque a las explotaciones mineras de la provincia y la quema de mineral autóctono en las centrales térmicas como Compostilla, que ha estado tres meses parada porque resulta más barato recurrir a otro tipo de energía.
Sin llegar a nacionalizar la minería, cada vez son más las voces que reclaman al Gobierno que recupere el incentivo para fomentar la producción de electricidad usando el carbón nacional en las centrales térmicas. Si el Gobierno está subvencionando la compra de automóviles, también podría acordarse de los mineros empleados en las explotaciones de carbón, que al fin y al cabo son un sector estratégico.
Más grave, y que ya no tiene remedio, es que una empresa de nuevo estratégica como Endesa, privatizada bajo la égida de Aznar, haya terminado para sonrojo de todos en manos de una empresa pública italiana, endeuada hasta las cejas, que ha puesto un interrogante a las inversiones comprometidas por la anterior dirección para garantizar la viabilidad de instalaciones como la térmica de Compostilla; los ciclos combinados y la planta industrial de captura de CO 2 . Sin estos dos proyectos, el futuro del carbón y el futuro de Endesa en el Bierzo es más negro. Y así es dificil no recordar que Endesa, todavía, significa Empresa Nacional de Electricidad.