José Tomás: toreo en la cabeza, pasión en el corazón
Tribuna | MATÍAS ANTOLÍN
PERIODISTA Y ESCRITOR
LEs el Año de José Tomás. Nunca le vi torear mejor que esta temporada. He estado presente en todas las plazas donde ha toreado, desde La Monumental de México a Badajoz. En todos los sitios hubo cadencia, ritmo, temple, arte, coraje, valor-¦ Hoy hace el paseíllo en León. La esencia torera de José Tomás embriaga la pituitaria del público más exigente. José Tomás tiene una Oda. Dice así: «Es fiesta en las dehesas y praderas, / es fiesta en el Olimpo y con razón, / es fiesta en los pitones de las fieras, / es fiesta en mi cansado corazón. / Es fiesta en la figura desmayada, / es fiesta en la elegancia, en la quietud, / es fiesta en tu muñeca, en tu mirada, / es fiesta en tu desprecio al ataúd-¦ Sí, José Tomás, es fiesta en la rotonda de Las Ventas. Es fiesta en los terrenos que pisabas. Es fiesta en los terrenos sin pisar. Es fiesta en las calas de Estepona. Es fiesta en la medida del compás. Es fiesta en las letras del que entona, este tributo a ti, José Tomás. No sé si fue Paco Soriano o Charo Sánchez quien me hizo llegar esta Oda. Lamento no saber quién la escribió. Sí escribió Domingo Ortega que «-¦se torea con todo el cuerpo; desde las uñas de los pies hasta la palma de las manos» .
Un bravo colega, Oscar del Hoyo, muy aficionado al buen toreo, me dice sobre José Tomás: «Pocas veces he visto y he sentido el toreo como lo entiende José Tomás. Estremece. Engloba misterio y poesía. Desata pasión. Es puro arte. Elegante. Plástico. El de Galapagar es leyenda. Único. Baila sobre el albero con su pie izquierdo fijo en la arena, mientras lleva el derecho suave, tranquilo, paciente, sabiendo que así podrá hipnotizar a su oponente para que embista y llevarle cerca de la muleta sin que la toque, aunque piense que puede llegar. Se arrima como nadie. Aguanta como nadie. José Tomás es el torero en mayúsculas. Antológico.»-¦.Suscribo letra y música. Apunta José Tomás: «El camino es intentar to rear cada día más despacio y mejor. Eso sólo se consigue entrenando. Para mí el toreo de salón es imprescindible. Para torear en la plaza hay que tener el cuerpo acostumbrado a hacer determinados movimientos. Torear de salón, además de que es fundamental para corregir los defectos y para mejorar, es que me gusta mucho». José Tomás-¦ni menos. Como dice mi amigo Antonio García Barbeito: «Tomad y aprended todos de él». Estamos ante la épica callada de un torero único. Cuando torea no nos recuerda a nadie porque torea como nadie. Las páginas que ha escrito este año en Jerez, Granada, Córdoba, Badajoz-¦ están reflejadas en oro para la Historia del Toreo. Esos días el maestro José Tomás hizo pasar al toro, que yo lo viví muy cerca, por lugares donde la razón decía que era imposible. Mucho corazón y valor que apabulla al más valiente. Con arrogante serenidad construye unas faenas impregnadas de riesgo y emoción. Acaricia con la muleta al toro como se acaricia a una mujer; no le grita, le habla en susurro. Este torero posee una personalidad fuera de serie, un orgullo de torero a la antigua. Torea creando la belleza del arte: sentido de la distancia, ritmo, temple y remate de tandas. El toreo no es una pelea de hombre y toro, sino una expresión artística que puede terminar en tragedia. El mito engrandece al arte. Es más atractivo el mito que la realidad. Es difícil explicar lo que se siente viendo torear a José Tomás. Que le canten los poetas, porque el espejo de la Fiesta se mira en él y se recrea. Estas temporadas pasadas he estado muy cerca de él y le he visto desplegar una sinfonía de tauromaquia con arrobamiento del público. José Tomás mima al toro con exquisito tacto, le intenta extraer la esencia más pura de su bravura. Delata con su arte la pasión por lo que hace. Tiene inteligencia torera. Embebido, empapado de toro, fundido con él. No oye los olés. Ni los bravos. Su música callada le susurra esos momentos de inspiración. Él es el actor y el toro el vehículo con el que nos trasmite emociones indescriptibles-¦Hoy torea José Tomás en León. Ambiente de magia y expectación. Esculturas de aire en el ruedo.