LETRA PEQUEÑA
Faro del mundo
La declaración por la Unesco de la Torre de Hércules como Patrimonio de la Humanidad supone el justo reconocimiento a un emblema de la civilización romana, al único faro de la Antigüedad que se mantiene operativo evocando tiempos remotos, de descubrimiento, en medio de la modernidad. Monumentos como el coruñés nos recuerdan de dónde provenimos, y también la lucha continuada y la capacidad del hombre para ir sorteando los obstáculos que surgen en su evolución, aprender de los retos y abrirse a espacios desconocidos. El homenaje al testimonio «único y excepcional» que ofrece la Torre de Hércules ha de ser asumido como un logro colectivo, un éxito que refuerza los valores culturales comunes y su proyección más allá de nuestras fronteras.