El trinomio
Crónicas bercianas manuel félix
Esta gente que se sienta a pensar y luego pronuncia frases lapidarias ¡Es la leche! Al final te hacen pensar. Dicen que decía Einstein, que la vida es muy peligrosa, y no precisamente por las personas que hacen el mal, sino más bien por las que se sientan a ver lo que pasa.
Cuando vives en una ciudad pequeña como Ponferrada, en tiempos de mala coyuntura económica, te das cuenta más pronto de los muchos que están sentados -”como pasmarotes-” intentando ver lo que pasa. Y claro, como se ven ociosos, se dedican a despellejar y a ser portadores de bulos de vecina de patio interior.
Lo que más le pone a este paisanaje onanista y rancio son los asuntos de cama. Quizá por sus carencias. En las sábanas le colocas un personaje o dos de la política, toda esa falsa basura la aliñas con otro poco de poder económico -”a ser posible relacionado con los negocios inmobiliarios-”; lo bates todo bien, y el resultado que se llevan a la boca es una delicia para parásitos sociales, vagos y cofrades de similar pelaje.
Esto de ser periodista te da una perspectiva global de la situación, más que nada porque te das cuenta de donde vienen los tiros. Y ello, porque esta puñetera profesión te permite estar con el que dispara, con el herido y con el que ve pasar la bala. Los españoles somos cotillas por naturaleza, nos encantan los cuentos, y si nos cuentan uno, cada cual le coloca el de cosecha propia. Y al final, no reconocemos ni a la madre que nos parió.
Pues bien, como dicen en los mítines para reafirmarse, «créanme cuando les digo» que en los últimos meses he escuchado unas cuantas historias de esas. El trinomio: cama, político y empresario. En tiempos económicos en los que pintan bastos, hay quien intenta emponzoñar más la situación y se dedica a esparcir porquería. Y todo hay que decirlo, porque hay público que le encanta y consume esa porquería, a sabiendas que nada es cierto, ni mentira. ¡Vamos, que ni pajolera idea de la realidad!
Soy de los afortunados que se va ahora de vacaciones. Me voy con buen sabor de boca, después de lo que presencié hace unos días en el salón de plenos de Ponferrada. Había vecinos en la bancada del público críticos con el poder del PP. Reivindicaban lo justo para ellos, que no les rebajasen el número de viajes de autobús a su pueblo. Y aunque hay que ser crítico por norma con el poder, me gustó la actitud del alcalde. Riesco demostró, en efecto, eso que pregona ZP y se ha vanalizado: talante. Además de aguantar el tipo impartió cátedra, en una vida peligrosa con los que se sientan a ver lo que pasa.