Diario de León
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Crónicas bercianas a. calvo

Es lo que tiene el verano. El que no está de vaca ciones está a punto de hacerlo. Las calles de Ponferrada están casi desérticas, salvo las terrazas de los bares, que a última hora de la tarde comienzan a llenarse. Esto también es lo bueno del verano. Quizá lo mejor sea que el calor anima a salir de los colores oscuros y enfundarse en trajes más animosos, que favorecen más a las pieles morenas.

Eso lo saben muy bien los alcaldes del Bierzo, que también cambian su apariencia externa y se atreven, son más osados, con otro tipo de trajes. La mayoría apuestan por la idea del ministro de Industria, Miguel Sebastián -”que está en la mente del sector energético-”, y se olvidan la corbata. Ese complemento tan elegante, con tanto estilo y tan... vistoso en algunos casos. Hay alguno que decide pasar del traje ensamblado y apostar por la combinación, pantalón de un color y chaqueta de otro, y los hay más arriesgados todavía, que con el verano, el sol y el calorcito deciden tirarse por lo llamativo y lucir americanas de cuadros mantel con colores que recuerdan a la ministra María Teresa Fernández de la Vega, aunque ellos no sean del mismo color, político, se entiende. Eso sí, el alcalde berciano ha sabido hacer la mezcla exacta de colores.

Las tormentas son otra de las características del verano. Y en este caso no política. Las lluvias de principios de esta semana han afectado a los frutales y a la vid. Sin embargo, la humedad de la tierra quizá ha evitado que la comarca se sume a la larga lista de espacios españoles que están siendo arrastrados por el fuego. Esto es lo peor de todos los veranos. Así, es mejor evitar que el rojo de las llamas se cierna sobre el Bierzo y destroce la naturaleza, los árboles y el encanto de esta tierra. Aquí viene a colación el famoso refrán: nunca llueve a gusto de todos. A ver si con suerte la fruta y la uva se escapan de las posibles plagas y generan una rica cosecha para sortear la crisis.

Para crisis, crisis, la que está sufriendo el color negro, el del carbón. Esto es para volver al ministro sin corbata. Media comarca está pendiente de él, de sus anuncios, de las medidas que plantee para conservar y apostar por el carbón autóctono, el que tanta riqueza ha traído a la poza berciana.

De colores se visten los campos en la primavera... así dice una canción que me cantaba mi madre cuando era pequeña. Debe de ser que me ha hecho mella, sobre todo frente a las canciones de ahora, aunque parece que este año, este verano, no están atronando con ninguna, al meno s no tanto como para llegar a aborrecerla.

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