Las grandes cifras que vienen
Tribuna | Fernando Mañueco
periodista
Los líderes políticos, los analistas financieros y los responsables económicos han podido respirar con cierta tranquilidad en las últimas semanas tras comprobar que la economía mundial no ha reventado, no se ha desintegrado, como muchos temían hace sólo unos meses. El barco sigue navegando, aunque crujen sus cuadernas y sufre numerosas vías de agua. Nadie se relaja, todos los gobiernos mantienen la guardia alta porque una cosa es que la economía no se haya desintegrado y otra que haya empezado la recuperación. Las metáforas salen solas. La nave se ha escorado, pero no se ha hundido. El paciente ha conseguido sobrevivir, pero todavía no ha salido de la UCI. A hora se hace casi imprescindible predecir el comportamiento futuro de las grandes variables económicas, para ir acompasando las nuevas medias económicas y financieras a la evolución de la actividad crediticia y productiva.
En general, con las últimas subidas las bolsas y los mercados financieros han cotizado la posibilidad de que la economía de EEUU toque fondo al finales de este año y que comience a reactivarse a lo largo de 2010. Sin embargo, los mercados consideran que la economía de la zona euro empezará a recuperarse no menos de seis meses después de que empiece a hacerlo la de EEUU. Y España comenzará a reaccionar con seis meses de retraso frente a la media europea. El BBVA, por ejemplo, considera que el punto más elevado de la morosidad en el sector bancario español se alcanzará a finales de 2010, lo que puede interpretarse como que hasta ese momento no cabe pensar siquiera en una recuperación de la economía española y, mucho menos, de la tasa de empleo.
Según el Economic Forecasting (una encuesta sobre las proyecciones económicas que realizan numerosos analistas) que elabora el Wall Street Journal, Estados Unidos no necesita ahora otra ronda de medidas de estímulo, a pesar de que el empleo tardará en mejorar.
En general, los expertos trabajan con la idea de que la tasa de paro alcanzará en EEUU el 10 por ciento (en junio se situó en el 9,5 por ciento, que es su nivel más alto desde 1983) antes de que pueda empezar a suavizarse en la recta final del año. Este viernes, día 7, se conocerá la evolución del empleo en EEUU en el mes de julio. De momento ya se puede constatar una ralentización en el ritmo de deterioro de la actividad económica. Ahora pueden comenzar a mejorar las lecturas, aunque falta mucho para ver el signo positivo antes del dato. Los analistas barruntan la proximidad de una recuperación de la economía estadounidense, por eso la mayor parte de ellos considera que poco a poco la Reserva Federal y el Tesoro deberían ir desmontando las medidas de estímulo fiscal y las actuaciones monetarias. Será en 2010 cuando se vean con mayor claridad los síntomas de mejora en EEUU. En este sentido se ha expresado esta semana el presidente de EEUU, Barack Obama. Cree que puede haber comenzado el «principio del fin» de la recesión económica: «hemos detenido la caída en picado de la economía, los mercados suben y la pérdida de empleo se ha reducido a la mitad que hace seis meses».
Según el diagnóstico del presidente de la reserva Federal, Ben Bernanke, la economía es todavía bastante débil y vulnerable a potenciales «shocks», por lo que los tipos de interés se mantendrán prácticamente en cero durante un largo periodo de tiempo. Hay factores que permiten un cierto optimismo, como la estabilización en el sector de la vivienda (tanto en precios como en operaciones de compra venta), como el mantenimiento del consumo privado, la recuperación de los inventarios o la mejora en las condiciones financieras, es decir en la liquidez existente en los mercados crediticios.
En Europa también se han producido algunos rayos de esperanza. Por ejemplo, se modera la caída de producción industrial, lo que hace pensar que la recesión económica en la eurozona tocó fondo en el primer trimestre, cuando el PIB se contrajo un 2,5 por ciento trimestral y un 4,8 interanual. La recesión en la zona euro se está moderando, pero las perspectivas de recuperación son inciertas, según el Fondo Monetario Internacional. A pesar de algunos indicios positivos, la economía de la eurozona sigue en recesión.
La subida vertical que han mostrado los mercados financieros en los últimos meses comenzó apoyándose la buena noticia de que se ha evitado un escenario de profunda depresión generalizada, y ahora los mercados comienzan a cotizar (adelantándose a los acontecimientos, como suelen hacerlo) un escenario de cierta expansión a medio plazo.