Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Al trasluz | eduardo aguirre

Agosto se acaba. Septiembre es hoy sólo un topo que asoma tímidamente por su madriguera, pero algunos, los que sufren el llamado síndrome post vacacional, ya le culpan del hundimiento del Titanic, será porque tienen nostalgia del metrín cuadrado de playa, de los sudores, del zumbido de las moscas, de la canción del verano, de la no acción. Pero a mí me gusta. Dio título a una hermosa película de Woody Allen, que el propio director rechaza, quizá porque la tuvo que rodar dos veces. Su color simbólico es el zafiro, y su flor la maravilla (calendula officionalis). Si septiembre fuese música, tendría un ritmo agradable del que no podrías diferenciar si es triste o alegre. Hay algo que empieza con su llegada, pero sin que lo anterior haya concluido del todo. Lo cierto es que me encantan los doce meses del año, incluidos sus respectivos lunes, pero este noveno tiene algo que me resulta entrañable. En septiembre todos hemos de examinarnos de algo, aunque lo de algunos no se arregle ni copiando. Tampoco vamos a negar que ha sido escenario de brutales acontecimientos, pero la culpa no es suya, sino de sus autores. Un gran mes; y si finalmente este que ahora llega no lo fuese, el del próximo año tal vez lo será. Vale, vale-¦nos dijeron que la economía ya no caía en picado, sino en paracaídas, y que brotaban brotes verdes, aunque nadie nos señalase dónde. Nuestro actual optimismo tiene alguna gotera, y no la cubre el seguro. Pero, aquí estamos otro martes, intentando convertir una columna de papel en hojas de hierba. «Dios no es de fiar», ha declarado ayer Saramago; sin embargo, yo le dejaría a ambos las llaves de mi coche. Ah, septiembre, septiembre-¦ si fueses música tus días sonarían bellos y contradictorios, como blues alegres. Bienvenido a casa.

tracking