Diario de León
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Tribuna | Fernando Salguero García

concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de León

A principio s de agosto, al ser conocedor quien esto firma de un incremento cercano al 11% en la recaudación por sanciones de tráfico de la Policía Local, el Grupo Popular en el Ayuntamiento de León, al que pertenezco, envió una nota de prensa en la que, entre otras, criticaba el afán recaudatorio -”y no reeducador o coercitivo, que es lo que toda sanción debe perseguir-” que mantiene como bandera el equipo de gobierno PSOE-UPL. Un incremento del que se desconoce su cuantía exacta y del que la concejalía correspondiente no ofrece dato alguno, no ya al grupo de oposición, sino tampoco a los ciudadanos.

Posteriormente, durante una entrevista radiofónica al alcalde de la ciudad, a la pregunta sobre ese afán recaudatorio, el señor Fernández calificó varias veces la denuncia como de estupidez en el siguiente tenor literal:

«Eso es una estupidez, se lo digo así de claro. No hay nadie que crea que vamos recaudando y sancionando al ciudadano por recaudar-¦yo creo y lo tacho así, de estupidez (-¦). Esto surge por que el Partido Popular no tiene qué decir y dice esto porque si no ¿de qué habla?... El PP ahora saca esto de que estamos multando-¦El PP no se entera, porque salen de paseo y dicen «Bueno, ¿y hoy qué decimos? no tenemos nada que decir-¦pues decimos que sancionan mucho que a lo mejor a los ciudadanos eso les cabrea»-¦ Bueno es así, pero no por otra cosa ¿no?, no porque los ciudadanos lo hagan mal-¦aquí lo hacen igual que en el resto de España y vuelvo a repetir lo que estamos tratando es de mentalizar, de formar a los ciudadanos para que se utilicen los medios de la manera que está contemplada, pues siempre hay personas que, así todo, transgreden lo que está ordenado, hay sanciones como en cualquier lugar de España, lo demás es una estupidez-¦si hay que escucharlo lo escucharemos».

Casi al hilo de esa acusación, el diario El País publicó el 17 de agosto que León es una de las siete capitales de provincia que no aplican en las sanciones de tráfico de la Policía Local la penalización por puntos que, según la DGT, sí tienen efecto reeducador en el comportamiento de los automovilistas, por la constatación de que duele menos la sanción económica que la pérdida de los puntos. El citado diario señala bajo el título « La capital de las multas no resta puntos», lo siguiente: «A pocos kilómetros del casco antiguo de León, se sitúa el centro de denuncias automatizadas de la DGT, donde se tramita más de un millón y medio de denuncias anuales por las infracciones detectadas por los radares fijos de las carreteras. Paradójicamente, en las calles de esa ciudad las infracciones no restan puntos porque el Ayuntamiento no se ha conectado a la base de datos de Tráfico encargada de la gestión del saldo de cada conductor».

El artículo señala también que «estas capitales de provincia díscolas, que cobran a sus ciudadanos las multas pero dejan impunes a los infractores en el descuento de puntos, tienen a su alcance la tecnología para cumplir la normativa: simplemente no lo hacen por falta de voluntad. Fomentan así dos categorías de ciudadanos dependiendo de su lugar de su residencia: los que pierden puntos y aquellos que, hagan lo que hagan, conservan intacto su saldo».

Continúa su referencia a la capital leonesa, entre otras, diciendo que «fuentes de la DGT consideran que la actitud de los ayuntamientos insumisos es especialmente grave en capitales de provincia porque son el espejo en el que se mira el resto de municipios y porque en tres años no han hecho ningún esfuerzo por adherirse al descuento por puntos-¦Así, dada la situación, la DGT está pensando en meter en cintura a estos ayuntamientos díscolos barajando el restringir el uso a ciertos servicios a los consistorios que no colaboren.»

A todo lo anterior, en una explicación kafkiana, responde el equipo de gobierno leonés que lo que ocurre es que los sistemas informáticos de la Policía Local y la DGT no eran compatibles pero que ahora sí lo van a ser y durante este mes ya se impondrá también la sanción por puntos-¦como a los niños en que se pilla en un renuncio y prometen que a partir de ahora van a ser buenos. Ante esta situación, que sí se nos antoja estúpida, aprovecho para aclararle al señor alcalde el concepto de estupidez -”que según la Real Academia de la Lengua es la torpeza notable en comprender las cosas-” poniéndole unos ejemplos clarificadores, en este caso, utilizándolo como sinónimo de incapacidad para la gestión:

1.-Estupidez es incrementar las sanciones económicas por infracción de tráfico hasta en un 400% sin comunicar el catálogo correspondiente a los ciudadanos; comunicación que serviría como medida coercitiva-reeducadora a los conductores ante la cuantía de las sanciones.

2.-O también lo podría ser, aunque mas bien es una ilegalidad pues infringe varias leyes relativas a la seguridad vial como por ejemplo la Ley 17/2005 de 19 de julio, el no aplicar junto a la sanción económica la pérdida de puntos que la infracción conllevaría, a pesar de las reconvenciones que la DGT, -”en la capital nacional de las multas en el que su ubica el famoso Centro Estrada-” ha efectuado al Ayuntamiento de León sin que éste haya llevado a efecto la medida a que está obligado. ¿Esto no es afán recaudatorio? Se nos ocurre que lo que piensan es que el conductor siga infringiendo, pagando la sanción económica pero conservando intacto el carné y poder seguir pagando.

3.-Estupidez manifiesta es también el hurtar ideas a la oposición municipal, apropiándose de ellas y haciéndolas bandera de logros impropios, como ocurrió con la creación de la Policía Escolar, llamada por el equipo de gobierno Paidos en un alarde de originalidad (?).

4.-O, además de antidemocrático, el no informar a la oposición y a los ciudadanos de la calidad y cantidad de recaudación que se gira por sanciones, a pesar de la multitud de ocasiones en que se ha pedido y rogado -”siempre por conducto oficial-” que se ofrezca dicha información, algo a lo que, no se olvide, están obligados por ley, aunque ustedes desconozcan otra Ley que no sea la suya.

5.-Otro ejemplo de estupidez es dejar el municipio de León bajo mínimos en los efectivos policiales durante los meses de verano, debido a una nefasta gestión de los recursos humanos, en una plantilla atomizada en pequeños grupúsculos, que en vez de lograr la profesionalización de sus componentes lo que consigue es el desconcierto de los mismos, obligando a los sindicatos a denunciar esta situación ante la indefensión que se produce en las relaciones de los profesionales policiales con los responsables políticos del consistorio.

6.-Otro más, que también lo es de irresponsabilidad, es dejar sin vigilancia determinadas dependencias policiales con lo que ello puede conllevar o no controlar los procedimientos administrativos en los servicios de guarda y custodia de vehículos retirados por la grúa; lo es asimismo el pretender instalar unidades de policía en lugares poco funcionales, con el afán de diseminarlas y tener que dar marcha atrás ante amenazas de plante.

7.-También lo es haber eliminado la Policía de Barrio, dejando prácticamente desabastecidos los núcleos de población que rodean el centro municipal quienes ven una patrulla de Policía Local de pascuas a ramos, redundando en la estupidez al señalar algún concejal de gobierno al que no corresponde hablar en este sentido, que es que -˜patrullan de paisano-™. Ello ha conllevado la falta de control de determinados reductos de marginales, como el que hay en el jardín colindante de Correos o el de la Plaza de San Pedro que incomodan constantemente a los ciudadanos y generan situaciones de alto riesgo con el consiguiente peligro para la población;

8.-Y del mismo modo también es estupidez el empecinarse en no fijar turnos horarios a los componentes de la Policía Local teniéndoles en una inseguridad laboral y personal constante infringiendo la Ley de conciliación de la vida laboral y familiar.

9.-Mayor si cabe es el tener malas y equívocas señalizaciones en determinados puntos y, pese a saberlo, no corregirlo.

10.-Y, por último, es solemnemente estúpido contestar con formas groseras a la oposición cuando se pregunta al gobierno sobre su gestión, aunque esto entiendo que no es de mala fe, ya que de lo contrario sería una estupidez no entender que la obligación de la oposición es preguntar y la del gobierno contestar, en un principio elemental de la democracia, pero ya dijo Konrad Adenauer que « en vista de que Dios limitó la inteligencia humana, parece un poco injusto que Él no limitase también la estupidez» .

En definitiva, señor alcalde, ¿quién hace, dice o comete estupideces?

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