¿Belén Esteban es de Azadinos?
El aullido | luis artigue
Con su semblante rural, sus relentes infantiles y sus maneras de boxeadora divinamente depravada, la reina actual de la prensa rosa es ya Belén Esteban comerciando a todas horas con su exmarido, su marido, su hija, su alcoba, su silicona y demás movidas promovidas por los medios de manipulación audiovisual. Y uno no deja de pensar que en verdad he ahí otro síntoma inequívoco que apunta a que nuestro mundo está en indudable crisis-¦ Si esta princesa obrera, sofisticada ella como una bacinilla, es ahora un referente la gripe de la estupidez ha debido de terminar derivado en epidemia global.
Lo cierto es que anteriormente la cúspide de la prensa rosa la ocupaban personajes refinados como Grace Kelly que, aunque igualmente aupadas a la fama principalmente por el conveniente matrimonio, personificaban cierto elitismo el cual, como los sueños, nos remitía a otra vida y otro mundo supuestamente más elevado. Y de hecho continúan cohabitando entre nosotros heroínas del papel cuché como Isabel Preysler, la Grace Kelly de nuestro tiempo, que igualmente nos siguen pareciendo una prestación del más allá igual que las metáforas, pero estas celebridades van dejado paso a las marilynes de la caspa. ¡Así están depauperando hasta nuestros sueños! La decadencia es ya tal que afecta incluso a la prensa rosa -¡por favor!- la cual fabrica ahora mitos con los pies de barro como esta suerte de tertuliana con el glamour de unas tijeras de podar-¦ ¿Belén Esteban está tan cerca de Isabel Preysler como Hollywood de Azadinos?... ¡Hollywood es maravilloso a su modo y Azadinos también salvo que nos inciten a confundir un mundo con el otro! Así las cosas uno no acaba de discernir si esta chica de extrarradio que de repente vive en el centro es una triunfadora o una victima: es lo que pasa siempre con los espejismos. La televisión capta sus víctimas y las hace pasar por triunfadoras pero, como para triunfar y mantenerse son necesarias tarde o más temprano ciertas habilidades, cuando se carece de ellas dicho triunfo suele resultar efímero: bien saben esto las estrellas caducadas tipo Gloria Swanson en El Crepúsculo de los Dioses, y los constructores surgidos poco antes de la crisis económica. ¿Será pronto la cenicienta Belén Esteban condenada a esa especie de ostracismo al que también fue condenada, por ejemplo, Tamara? ¿Belén Esteban no ejemplifica en carne y sangre que, como decía la gran escritora americana Djuna Barnes, ser famoso es ser conocido por gente a la cual por lo general uno no desea conocer? En efecto nos están bajando el nivel en todo de tal forma que la prensa rosa, que empezó siendo una cima que no podíamos alcanzar, ahora se parece cada vez más a nuestros planes generales de educación los cuales se fundamentan en un intento de igualarnos a todos por abajo. La oferta es grande y hay muchas más opciones. En vez de lo que nos envilezca también podemos elegir lo que nos eleve.