LETRA PEQUEÑA
Revisión
La carta remitida por siete exdirectores de la CIA al presidente Obama, para que la Administración renuncie a investigar los casos de tortura en los que pudieran estar implicados agentes de dicho servicio durante el mandato de Bush, sitúa a la Casa Blanca ante la imposibilidad de atender la solicitud de los mencionados exdirectores, cuando la propia publicación de la misiva obliga al Departamento de Justicia a esclarecer cuando menos aquellos casos en los que una detención irregular acabó con la muerte del detenido. La utilización de «métodos agresivos», como eufemísticamente denominan a la tortura los siete exdirectores de la CIA, no supone atajo alguno en la lucha contra el terrorismo global, sino que revela la mísera conducta de sectores que decían servir a la libertad mediante actuaciones depravadas.