Con tanto ajetreo, nos olvidamos de Merkel
La veleta | fernando jáuregui
Comprendo que los españoles, con tanto ajetreo, hayamos minimizado la gira por los Estados Unidos de Zapatero (no así, claro está, la de su familia) y hasta las decisiones del Consejo de Ministros sabático sobre impuestos y sobre el aborto. Siempre he insistido en que lo interesante, para nosotros, prima sobre lo importante, y ya se sabe que lo interesante es, tantas veces, lo nimio, cuando no lo frívolo. Así que no me extraña el escasísimo interés que la opinión pública y, hasta cierto punto, los medios, hemos dedicado a las campañas electorales que desembocarán en la muy presumible reelección del socialista José Sócrates en Portugal y de Angela Merkel en Alemania. Y eso que el vecino Sócrates es uno de los pocos correligionarios en el poder con los que ZP cuenta, suponiendo que eso cuente a estas alturas. Pero comprendo que, tras el bajo nivel mostrado por la candidata alternativa, que ha errado el tiro incluso en sus planteamientos contra el AVE -˜español-™, lo que ocurra este domingo en Portugal carece de morbo: está cantado.
Otra cosa es lo que sucede en la República Federal Alemana, donde tampoco caben muchas dudas acerca de que seguiremos viendo a Angela Merkel en la cancillería. Lo importante, para mí, y pienso que debería serlo también para nuestra clase política, es si continuará la misma -˜gran coalición-™ en el gobierno, que parece que sí. Las encuestas han mostrado el apoyo de los germanos a una fórmula, la de compartir el poder entre democristianos y socialistas, que ha sacado a la RFA de la crisis con mayor rapidez y hasta brillantez que otros países europeos, y no hablemos ya de lo que ocurre en España. «Hoy en día se necesitan coaliciones», ha dicho Merkel, que mira tanto hacia el SPD como, me parece que en menor medida, hacia los liberales del FDP. Así, las elecciones de ayer en Alemania tienen una trascendencia que, en mi opinión, va más allá de esas privilegiadas relaciones que la República Federal tiene con nuestro país, tanto comerciales como turísticas, según recordaba Zapatero en una reciente entrevista en Newsweek . Y va más allá porque son muchas las voces que reclaman y aconsejan una fórmula «a la alemana», o caminando en esa dirección, para solventar los problemas que tenemos aquí y ahora. Cualquier periodista medianamente atento ha escuchado de labios relevantes en la economía, la cultura o la política, para no hablar ya de lo que dicen las encuestas, que socialistas y populares han de pactar urgentemente para sacar a España del atolladero. Al menos, para generar la confianza suficiente como para empujar hacia el fin de una crisis que, a este paso, en 2010 será bastante peor para el bolsillo del españolito medio.