La energía ni se crea, ni se destruye, ni nada
Crónicas bercianas | r. arias
La crisis no sólo está acabando con nuestros ahorros y nuestros empleos a marchas forzadas. También se ha llevado por delante y ha dejado como pánfilos a esos presuntuosos economistas sabelotodo. Ha elevado a la categoría de asnos planetarios a gobernantes que hace cuatro años se sentían omnipotentes y hasta ha echado por tierra principios que creíamos inamovibles. Desde que éramos parvulitos aquí en el Bierzo, al menos, se cansaban de explicarnos aquello de que la energía ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma. Pues ahora parece también que ese principio resulta una filfa. La energía, ni se crea, ni se destruye... Ni se transforma, ni na .
Es una cuestión empíricamente constatable. Ni se quema el carbón de nuestras minas. Ni se avistan nuevos aerogeneradores. Como venga un invierno seco no van a funcionar ni los saltos hidroeléctricos. Aunque ojalá no caiga una gota, porque será la única manera natural de que las térmicas comiencen a consumir el mineral de esta provincia que nadie quiere ver -”ni las eléctricas-”.
Afortunadamente el Gobierno parece que ha decidido tomar cartas en el asunto y reconociendo que no es sencillo primar el carbón local, el aplauso no exime al Ejecutivo de la crítica por su torpeza. Como con la crisis, lleva más de ocho meses de retraso acumulado en la búsqueda de una solución. Y digo que no es fácil arreglarlo, porque en esta partida hay mucho tahúr. Eléctrico sobre todo, pero también minero. Si se prima el carbón a la hora de atender la demanda eléctrica se juega en contra de los privilegios de las energéticas que apuestan por las renovables y por el gas.
Lo que está claro es que hay que rehacer de nuevo casi todas las reglas del juego en el sector eléctrico y no lanzar al aire pamplinas como la de la Economía Sostenible cuando la Administración tiene bloqueada al mismo tiempo la promoción de parques eólicos y en zonas como el Bierzo más de mil obreros están en la calle porque las factorías de componentes para los aerogeneradores no tienen carga de trabajo.
Sostenible y más social que nada, de lo que presume Zapatero, es el gasto en la bonificación del carbón, del que dependen directamente unos 4.000 trabajadores en la provincia de León. Si todos los economistas coinciden en que es pronto para retirar los estímulos -”y no hace falta que hablemos de incentivo al carbón por si la UE-” a ver cómo nos van a vender que se mantengan estímulos de dudosa legalidad nacional y comunitaria para casi todo menos para nuestro carbón. Si nos van a torturar impositivamente al menos que suframos con un rictus de cariño hacia nuestros verdugos.