la opinión del lector (I)
Artista terrorista
Teodoro arrojó el periódico al suelo y lo pateó con furia. Se le había caído el bollo empapado de cafeína y leche sobre la camisa, dejando sus huellas sobre la diurna prenda, recién puesta y planchadísima. Sus palabras fueron más contundentes todavía que sus gestos, omitiremos las exclamaciones bestiales, las palabrotas y otros insultos proferidos, por si algún alma cándida lee esto y así no le malogramos el pensamiento: «¡Estoy harto de esos malditos (aquí hemos traducido sus adjetivos por otros más suaves y dignos, lo mismo que en otros pasajes de nuestra «grabación»), estos artistas o intelectuales nauseabundos que se creen la inteligencia del mundo y luego se venden como rameras cuando les dan premios! (Ese no era tema importante para nuestros comensales apenas despertados en el inicio de la jornada, pero luego se animó) Ahora resulta que en Israel, un artistoide ha expuesto unas imágenes en donde las mujeres terroristas y suicidas aparecen como la Virgen María. Las madres y familiares de los que han muerto así han protestado, claro, y se plantean retirar la exposición. Precisamente ayer estuve con un amigo de la infancia. A su padre lo mataron con una bomba unos terroristas y todavía, años después, sufre pesadillas. Los artistas son terroristas si les apoyan con su podrida publicidad; también las instituciones que les apoyan. Yo siempre defendí la libertad; pero con el dinero de todos, tendrían que impedirse ese tipo de exhibiciones. No se puede pagar y ensalzar públicamente a autores que incitan a la violencia, al machismo, al desprecio de otras razas, a los vicios, a emborracharse o a tomar drogas, al adulterio; artistasblasfemos que insultan a Dios y a los muertos, que dañan a los que les subvencionan y que imaginan destruir prejuicios, cuando son ellos los que viven en el dogma del artistoide rebeldillo que va contra todo, como si eso fuese suficiente para hacer algo bueno en arte, pero no, la mayoría son mediocres, parásitos. El arte no siempre es tan bueno. Hay obras que se pueden poner como modelo para la sociedad, pero ahora tenemos demasiadas porquerías que se enseñan como cultura y serán imitadas.» En las páginas rotas quedaban sucias las imágenes del supuesto artista que se había hecho famoso sólo por ser miserable.