El sentido común
Tribuna | José Luis Carrera Peláez
Presidente de la Asociación de Empresas de Video (Aevideo)
El hecho de robar un coche de un concesionario de automóviles, ¿es más o menos delito si después lo compartimos con nuestros vecinos, incluso, si algún día realizamos una obra de caridad, transportando a alguien en alguna emergencia, etcétera? ¿Esto sería un delito? ¿O no? Porque si esto se generalizara, obviamente, todos entenderíamos que los concesionarios, los vendedores, los fabricantes, la asociación de concesionarios, etcétera protestarán. A ningún tertuliano, por muy experto en la materia que fuera, se le ocurriría decir «el mercado tiene que adaptarse a los nuevos tiempos, los coches son muy caros ¿Tienen sentido los concesionarios? La multinacionales del automóvil, por el simple hecho de ser multinacionales están obligadas a fabricar coches para la sociedad, que tanto les ha dado». O «hay que robar los coches porque son muy malos, tienen poca calidad». Esta no es la realidad. La realidad es que si robas un coche estas cometiendo un delito y la policía terminará encontrándote y pagarás por ello. Además, si los concesionarios no venden coches, el Gobierno les ayuda, a ellos y a los fabricantes. Y si aparece la noticia, por ejemplo, de que en la planta de Opel de Zaragoza pretenden despedir a 1300 personas, aproximadamente, todos entendemos que los medios de comunicación les dediquen portadas e informativos, incluso, que el presidente del Gobierno, se implique y haga las gestiones oportunas con la Presidenta del Gobierno de otro país para intentar que el número de despidos sea menor.
Pues bien, las películas, el mismo día de su estreno cinematográfico, están a disposición de cualquiera, gratis, en Internet o en cualquier manta a 3 euros, evidentemente sin el consentimiento de sus dueños. (Y aquí la SGAE no tiene nada que ver). Hay unas empresas que producen un producto, películas, y dicho producto es robado y puesto a disposición de todo el mundo, con un lucro indiscutible (las paginas Web ingresan vía publicidad, cuando no cobran directamente por descargas VIP, los manteros trabajan para mafias organizadas, etcétera), incluso, en el usuario final, incuestionablemente, que se ahorra pagar por un producto. Porque cuando uno adquiere (pagando o no pagando) productos robados, ¿se lucra, delinque? Las descargas ilegales no generan ningún ingreso para las productoras pero tampoco ningún tipo de ingresos para las administraciones, locales, regionales y nacionales.
La primera consecuencia es que el cine se convierte en un artículo de lujo, para elitistas, y no porque sea caro, sino por la comparación con gratis-¦ Los videoclubes que compran las películas, para estrenarlas, 3 o 4 meses después de su estreno en cine (por ley no pueden estrenarlas antes) se convierten en anticuarios. Tanto las empresas videográficas como las cinematográficas, como todos sus clientes, pagan los impuestos correspondientes, estableciéndose un agravio comparativo entre españoles que pagan o no pagan impuestos disfrutando el mismo producto. Ante las protestas de estos sectores, cualquiera, da igual que seas un ingeniero, camionero o un insigne economista podrás decir que «el mercado tiene que adaptarse, que tiene que cambiar», «los músicos tienen que dar conciertos», «los cines y los videoclubes tienen que cerrar», «las películas son muy caras», sí, sí, las películas, no las copas, ni los pisos, ni los coches-¦, las películas. Y todo el mundo aplaude, «vivimos una revolución tecnológica», cada quince días, o es lo que nos venden los medios de comunicación, porque como un virus, se ha extendido el pánico generalizado a que te puedan acusar de ignorante tecnológico.
Ante las denuncias en algunos juzgados, éstos dicen que no existe «ánimo de lucro», ni «comunicación pública», cuando nunca, a lo largo de la historia de la humanidad, ha habido una comunicación pública mayor. Los inmigrantes que venden estas películas en la manta cuentan con la simpatía y protección de los viandantes en quienes se produce una empatía que no se nota en otros ámbitos de la sociedad y te puedes encontrar a ciudadanos que increpan a la policía cuando pretende detener a un mantero, pero en cambio, protesta porque en el colegio de sus hijos hay inmigrantes.
¿Qué podemos hacer los 4000 videoclubes que aún resistimos hoy en España? Donde todavía, hoy, trabajamos 25.000 personas (personas de carne y hueso). En los últimos cuatro años se han destruido 6000 empresas y otros 25.000 puestos de trabajo. Y como si de una pesadilla se tratara aparece el Secretario de Estado de Telecomunicaciones, Francisco Ros, y nos dice que la piratería en España es una «leyenda urbana». Cómico si no fuera realidad. Ahora bien, podría ser que el señor Ros tuviera información privilegiada y supiera que éste que es un mercado condenado a la desaparición, pero, el ejemplo de otros mercados internacionales parecidos al nuestro no han seguido un patrón parecido. Mercados como el de Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra, Italia, etcétera, mucho mas avanzados tecnológicamente que el nuestro (mas conexiones, mas rápidas y más baratas, algo que debería preocupar al señor Ros) mantienen el mercado de alquiler de películas en soporte físico, y prevén que se mantendrá en los próximos años, incluso que vivirá un gran crecimiento con la llegada del 3D de la mano del Blu Ray que es un nuevo sistema de alta definición que lleva en el mercado tres años, pero que en España después de estos tres años su implantación es incomparablemente me nor que en cualquier de estos países. Otro caso, de inteligencia superior, es el senador del PP, José María Chiquillo, que con toda la irresponsabilidad y desconocimiento jurídico del mundo, le pide al Gobierno que no regule nada acerca de las descargas ilegales.
Estos días se estrena Ágora, otra maravilla de Amenábar, con un presupuesto de cincuenta millones de euros. Si consiguiera ser un taquillazo en cine, en España recaudará quince millones de euros, dinero que se reparten los cines y la productora, y por consiguiente, si no hay otros mercados internacionales y otros formatos como el Blu Ray, DVD, descargas legales, Pay per view, televisiones, etcétera, que generen mas ingresos, no se puede mantener esta industria, que genera cultura, riqueza, miles de puestos de trabajo, imagen internacional, millones de euro s para la Agencia Tributaria, etcétera.