A los 200 años del nacimiento de Darwin
Tribuna | Jesús Rodríguez Calvo
vocal de la Junta Directiva de la Asociación de Biotecnólogos de León (ABLE)
Hace 200 años nació Charles Darwin. 50 años después, un 24 de noviembre, la publicación de «El Origen de las Especies» llevaba a la palestra las ideas de este autor. Aparte del gran revuelo que se formó en la sociedad victoriana, la biología nunca volvería a ser la misma: el enfoque de la investigación de la vida cambió para siempre. Ahora bien, ¿Quién fue Charles Darwin? ¿Cuáles eran sus ideas? Charles Robert Darwin nació el 12 de Febrero de 1809 en Shrewsbury, Inglaterra, en el seno de una familia acomodada. Hijo de un médico y nieto de uno de los investigadores ingleses más prominentes del siglo XVIII (Erasmus Darwin), Charles tenía a su alcance los recursos necesarios para tener acceso a la mejor educación. Desde pequeño, sin embargo, destacó su dedicación a la historia natural; en detrimento de campos más prestigiosos, como puede ser la Medicina. Fue esta, de hecho, la carrera que su padre escogió para él. Así, Charles Darwin comenzaba en 1825 a estudiar Medicina en Edimburgo. De esta carrera saldría algunos años después, habiendo ganado poco más que un sólido conocimiento de la sistemática (clasificación y nomenclatura científica) de las plantas y el placer de conocer las colecciones zoológicas y botánicas de la Universidad, enormes para aquel tiempo.
En respuesta a su falta de interés por la medicina, su padre resolvió en 1828 enviarlo a Cambridge a estudiar teología. A pesar de obtener el título requerido en 1831 (primer paso, en principio, para ser ordenado pastor anglicano), Charles Darwin pasó la mayor parte de su tiempo en Cambridge dedicado a otras actividades. De gran importancia para sus ideas sería conocer a John Stevens Henslow, profesor de botánica, con el que siguió profundizando en la historia natural. Además, Darwin leyó en aquella época obras que resultaron clave en su formación, destacando entre ellas la Teología Natural de William Paley, conocido naturalista de corte creacionista.
A pesar de la obtención del título, el ansia de aventura de Darwin iba mucho más allá de un puesto en la Iglesia anglicana. Así, en diciembre de ese mismo año, embarcaba en el Beagle para un viaje alrededor del mundo que duraría 5 años.
Se ha contado muchas veces lo que Darwin vio en aquel viaje: fósiles de especies extintas, raros animales que ni imaginaba y, sobre todo, las Islas Galápagos. En estas islas, el naturalista encontró no sólo una gran variedad de especies únicas, como la iguana de mar y la tortuga gigante, sino una especie de pájaros que causó gran impresión en él: los pinzones. Darwin observó que el pico de los pinzones que habitaban en diferentes islas tenía pequeñas diferencias (aunque Darwin no sabría que todos los pájaros eran pinzones hasta mucho después), perfectamente lógicas teniendo en cuenta el tipo de alimento disponible en cada una.
Sin embargo, a pesar de estas observaciones, Darwin siguió siendo un creacionista convencido. Pero gracias a ellas y a algunas lecturas, sus ideas empezaron a cambiar, cosa que acabaría fraguando a su llegada a Inglaterra. La lectura de tres autores en particular fue clave para sus ideas: las ideas sobre el capitalismo de Adam Smith, las ideas sobre la superpoblación de Thomas Malthus y las ideas sobre el gradualismo de Charles Lyell. Sobre estos tres autores construiría Darwin la teoría de la selección natural.
Durante años, realizó comprobaciones e investigaciones varias para reafirmarse en su teoría. Por fin, en 1859, publicaba El Origen de las Especies. Pero, ¿qué dice Darwin en este conocido libro?
Darwin defiende, ante todo, el cambio de los organismos para dar lugar a nuevas especies (es decir, la evolución). Sin embargo, al menos igual de importante es el mecanismo que propone para este cambio: la selección natural.
La selección natural consiste en tres puntos principales:
En primer lugar, los más fuertes sobreviven. Esto quiere decir que aquellos que tengan mayor capacidad para alimentarse podrán reproducirse mejor. Así, dentro de una misma especie sólo sobrevivirán aquellos con unas características más favorables a este hecho, quedando descartados los demás en la lucha por la supervivencia. En segundo lugar, la descendencia de los supervivientes mantiene rasgos de sus progenitores. Aunque Darwin no conocía los mecanismos de la herencia tal y como se conocen hoy en día, sí sabía, como cualquier observador, que los hijos tienden a parecerse a sus padres más que a cualquier otro ser humano, y lo mismo ocurre con otras especies. Así, las características favorables sobrevivirán y aumentarán con el paso de las generaciones, al reproducirse más los que las tengan.
En tercer lugar, el cambio de las especies se produce en largos periodos de tiempo. Si un felino corre un poco más que el resto de su especie, esto no quiere decir que sea de una nueva especie. Sin embargo, si a lo largo de las generaciones los descendientes de este felino van haciéndose más y más rápidos... ¡podemos tener un guepardo! Hoy en día, con la información que tenemos, la teoría de Darwin, tal como él la formuló, ha perdido parte de su validez. Conociendo los mecanismos de la herencia, se han reformulado muchas de sus afirmaciones. Sin embargo, la selección natural sigue siendo la base de las ideas que muchos genetistas y paleontólogos proponen para explicar la evolución y, aunque algunos otros la rechazan, no cabe duda de que la biología actual debe buena parte de sus avances y su enfoque actual a la intuición y el trabajo de este naturalista.