La crisis, la Diputación y las tasas del CTR
Tribuna | Lucio Rubio de Antonio
E el Bierzo estamos en crisis como en el resto de España, todo el mundo lo sabe y padece. A unos desgraciadamente les afecta mucho más, los casi cuatro millones de parados, a otros menos, los que afortunadamente conservan su puesto de trabajo.
Pero, ¿cómo se sale de la crisis?; esto ya es otro cantar. Para un ciudadano de los países desarrollados de Europa y con pocas administraciones que soportar, todas caminan unidas, con criterios homogéneos, con el mismo fin: salir lo antes posible de la misma.
Pero, ¿cómo ven estas naciones actualmente a España? Como un país desarrollado o en vías de desarrollo, o como un país emergente; digo esto atendiendo a los numerosos diagnósticos, que hacen sobre la crisis, entidades solventes y especializadas, tanto nacionales como internacionales que no pueden ser más pesimistas.
La realidad es que cualquiera que sea el estado anterior, un ciudadano español tiene que soportar muchas administraciones, cada una con sus competencias y caminando en la dirección que más las conviene en cada momento, sin coordinación alguna para conseguir el fin primordial, la salida de la crisis.
Como ejemplo un ciudadano de nuestro querido Bierzo, tiene la Junta Vecinal, su Ayuntamiento, el Consejo Comarcal, la Diputación Provincial, la Junta de Castilla y León y, por último, el Gobierno Central. No sé si en el recorrido me he dejado aún alguna estación, por cierto cada una actuando según su criterio e interés que raramente coincide con el de los administrados.
Para corroborar todo lo dicho anteriormente, nuestra Diputación, no debe de estar en crisis sino en quiebra total, al enviarnos el recibo de tasas y otras exacciones, correspondiente al tratamientos de residuos del año 2008, que supone para una vivienda normal una subida del 153%, para bares y similares hasta el 275%, y para algunas farmacias e industrias de rango parecido hasta el 386%; pero, para más inri, las farmacias tienen su propio tratamiento de residuos denominado SIGFIE. No importa, el caso es sacar dinero como sea.
Además los criterios empleados son dispares e incongruentes, así dos farmacias que generen cantidades similares de residuos una paga 87,50 euros y otra 262,50 euros, es decir una un 200% más que la otra, y así etc.... en cualquier actividad, desde luego la cabeza pensante del sistema empleado es un auténtico genio o quizás lo consultaron con algún adivino.
Todos nos preguntamos con qué fin se han aprobado estas subidas (que, al parecer, ahora se quieren por fin revisar). ¿Será quizás para mejorar las instalaciones de tratamientos de residuos? ¿Será quizás para aumentar el presupuesto de inversiones en nuestros municipios? ¿O quizás para mantener el poder adquisitivo del sueldo de sus funcionarios? ¿O será quizás para subir el sueldo de los citados? ¿O quizás para aumentar las retribuciones y dietas de nuestros representantes en la misma, nombrados por los partidos políticos? O quizás... ¿por qué será ...?. Esto estando en crisis que si es fueran tiempos de bonanza tendríamos que empeñar la casa para pagar el recibo. Por lo menos podían dar una información para poder emitir un juicio de valor que fuese ponderado. A ver si por fin lo hacen.
De momento, únicamente el ordeno y mando que para eso estamos los administrados, para pagar, eso sí el recibo pone «período voluntario de pago del 20-9-2009 al 20-11-2009», pero el recibo me llega el 9-11-2009. Vamos que, con un poco de mala suerte, por estar de viaje o cualquier otra contingencia, podía tenido fuera del período voluntario, teniendo además un sobrecoste por demora e intereses, ya que me dan sólo nueve días hábiles para ponerme al corriente de pago. A esto se llama eficiencia y productividad.
¿Pero no dice Rajoy, presidente del PP, partido que gobierna en la Diputación, que hay que bajar los impuestos para salir de la crisis? Si comparamos estas subidas con el 3% propuesto por el gobierno para las rentas del capital, la Diputación se mueve en cifras de otra galaxia.
Voy a ponerles otro ejemplo de atención a sus administrados: en el año 2007 me llegan dos recibos de mi vivienda, por el mismo concepto de tratamientos de residuos del año 2005, uno como inmueble y otro como actividad comercial. Lo pongo de manifiesto en la Diputación, y la respuesta es muy sencilla, primero pague y después reclame; por supuesto pago y reclamo el 15 de octubre del 2007. Reitero la reclamación el 14 de Mayo del 2009, y al día de la fecha, después de más de dos años, ni me han contestado ni me han devuelto el dinero pagado en exceso.
Qué prontitud para cobrar y qué morosidad para pagar, sin olvidar la estimable diligencia de sus funcionarios, porque todos lo son desde el que ocupa el mayor cargo en el organigrama hasta el último del mismo. En vez de servir al ciudadano estamos los ciudadanos para servirles a ellos.
Verdaderamente tengo ganas de ver tallos fuertes y enraizados que nos marquen un camino para salir de la crisis, y no los numerosos brotes verdes de los que continuamente está alardeando nuestro Gobierno pero que al poco tiempo se vuelven a secar.
En pocas palabras, debemos tener la paciencia del Santo Job aunque como dijo el señor Rajoy, sólo haya uno, y los administrados debemos ser serviciales y parecernos a nuestros soldados del antiguo ejercito que se cuadraban militarmente ante su superior para decirle: «a sus ordenes mi comandante lo que usted mande».