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Tribuna | gonzalo f. gonzález cayón

teniente de primicerio-escribano

La Muy Ilustre, Real e Imperial Cofradía del Milagroso Pendón de San Isidoro, se apresta a conmemorar el histórico traslado de las Reliquias del Santo Isidoro, de Sevilla a León, el 21 de diciembre del año del Señor de 1063. El domingo, 20 de diciembre, las Damas y Caballeros Cofrades de esta antiquísima Ord en del Milagroso Pendón de San Isidoro, junto con el Cabildo Isidoriano, al qu e se encuentra íntimamente ligada esta Cofradía Sacra, celebrarán el 946 aniversario de los gloriosos fastos populares del pueblo del antiguo Reino de León para recibir «el sagrado cuerpo, que desde entonces, es joya inestimable de supremos valores espirituales, timbre insigne de gloria por el que todo el mundo nos envidia, tesoro magnífico de catolicidad, de hispanismo, de todo eso que más puede glorificar a un pueblo que, a sus títulos de alta alcurnia, une este de ser relicario de San Isidoro», todo ello en palabras textuales del que fuera Cronista Oficial de la Provincia de León, don Mariano Domínguez Berrueta y también Caballero Cofrade del Pendón de San Isidoro, en 1943.

Allá por el siglo XI, concretamente en el año del Señor de 1063, la piedad y el patriotismo del buen monarca Fernando I, el Magno y su esposa doña Sancha, trajeron a esta Corte de Reyes las sagradas reliquias.

Pero bien es cierto que debió ser, el propio Santo, el que tuvo la mayor intención y puso gran empeño en ser trasladado a estas frías tierras del norte de la Hispania cristiana, desde las cálidas latitudes de la más andaluza de sus capitales, la arzobispal Sevilla.

Y manifestamos esta aseveración puesto que Alvito, obispo de León y Ordoño, obispo de Astorga, legados expresamente por los Reyes, fueron a recoger a la capital bética los restos de Santa Justa y Santa Rufina, pero por más que buscaron no los encontraron o más bien no se los dejaron mover de su ciudad, por el gran cariño y devoción que el pueblo sevillano tenía y tiene por sus dos Santas, hasta el punto de haberlas nombrado patronas perpetuas.

Así dice la tradición, que el Santo Isidoro se apareció al Obispo Alvito y le indicó donde estaba enterrado su cuerpo, expresándole con insistencia su deseo de que lo trasladasen a León. Ni que decir tiene que el obispo leonés quedaría sorprendido por la «petición» y valorando la importancia de la figura del Santo Isidoro, reconocido como Doctor Universal de la Iglesia Católica, destacado investigador y compilador y autor de obras eternas como Las etimologías , Libro de las sentencias o Libro de las diferencias , inmediatamente aceptaría la solicitud, aún incumpliendo el mandato real.Y así fue.

Los restos del Santo a su llegada a León, el 21 de Diciembre del 1063, fueron acogidos con la solemnidad de los grandes fastos medievales por toda la familia real y por todo el pueblo de León y depositados en la Iglesia de San Juan Bautista, que Alfonso V, padre de la reina Sancha había reedificado años atrás de la ruina que en ella había obrado nuestro mayor enemigo, Almanzor, el Atila medieval del reino leonés.

Allí fueron entronizados, siendo, años después, modificada la advocación del templo y quedando definitivamente, hasta nuestros días, bajo la protección de «nuestro santo» más universal, San Isidoro, en esta Basílica que ha sido referencia durante más de 10 siglos del devenir del Reino de León, sus monarcas y su pueblo o viceversa.

Queremos citar unas palabras de don Antonio Viñayo, Abad Emérito del Cabildo Isidoriano y a su vez también Caballero de la Orden del Pendón de San Isidoro, referidas a este templo:

«Baste señalar que la iglesia isidoriana es la primogénita del arte románico español, centro y eje de dos épocas artísticas y de dos etapas culturales, una la tradición asturleonesa con su rudeza y clásico equilibrio y otra con las galanuras importadas de Navarra y el Pirineo. Y no es pura coincidencia el que en la consagración de la Basílica de San Isidoro estuviesen presentes obispos leoneses, gallegos, castellanos y franceses y abades de Oña, Cerdeña y Silos que firmaron el documento de dotación del templo».

Todo en la historia esta concatenado y los sucesores de los sucesores de los sucesores, de este legendario reino leonés, seguimos teniendo presente a San Isidoro, y ante él oramos y suplicamos, mil ayudas y milagros. No solo los leoneses, por la devoción especialísima que le profesamos, sino también las cantidades ingentes de peregrinos compostelanos que se han postrado y se seguirán postrando ante él, antes, ahora y siempre, por su estratégica ubicación en el Camino de Santiago.

Y desde entonces los monarcas posteriores, de León, de Navarra, de Aragón, de Galicia, de Castilla, de Portugal, de Valencia, de Nápoles, de Sicilia y los que lo han sido de España, han tenido como referencia espiritual a San Isidoro.

Así, el monarca leonés Alfonso VII, El Emperador, el único español con tal titulo, el 25 de Julio de 1147, en la toma de la ciudad jienense de Baeza, ante la inferioridad manifiesta de fuerzas, contra el invasor árabe, invocó al Santo para que ayudase al ejército cristiano. San Isidoro se le apareció en sueños y le manifestó que tuviera fé en la victoria.

Esta se produjo de forma aplastante y el Emperador, por su propia iniciativa reunió a la nobleza, los obispos y los caballeros, instituyendo en aquella misma fecha la Orden de Caballeros de San Isidoro, mandando bordar a las damas de la nobleza, en ese mismo momento, un pendón con la figura del Santo a Caballo, enseña histórica que acompañaría siempre a los ejércitos cristianos, cuando estuviera presente el Emperador.

Los reyes posteriores así lo siguieron haciendo y el Pendón de San Isidoro fue testigo de mil batallas documentadas, en en el territorio ibérico, como la toma de Almeria, de Antequera, de Toledo y de la misma Baeza e incluso en Europa, en alguna campaña de Carlos I. Incluso añadiría que posiblemente en la toma de Granada y Málaga, con los Reyes Católicos, así como en el desfile de la Victoria de 1939, por su consideración honorífica militar de Capitán General de los Ejércitos.

Del mismo modo todos los Reyes de España que han visitado la Basílica de San Isidoro, Isabel II, Alfonso XII, Alfonso XIII, e incluso el actual monarca Juan Carlos I, han tremolado en el atrio, ante el pueblo de León, el Imperial Pendón.

Lo que definitivamente honra especialmente al Pendón de San Isidoro, la más antigua enseña histórica, junto con la de Clavijo, que se conserva en el Ayuntamiento de Astorga, es haber sido testigo de excepción, junto con sus Damas y Caballeros, por su presencia en las primeras Cortes democráticas de Europa, celebradas en la propia Colegiata de San Isidoro, en 1188, convocadas por otro gran monarca leonés Alfonso IX.

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La Muy Ilustre, Real e Imperial Orden y Cofradía del Milagroso Pendón de San Isidoro invita a sumarse a todas las leonesas y leoneses y público en general, a esta Solemne celebración que tendrá lugar en la Real Basílica Colegiata de San Isidoro, a las 13,30 horas del domingo, 20 de Diciembre, donde también se impondrá el hábito a las cuatro Damas y doce Caballeros Cofrades que realizarán el juramento de ingreso en est a antiquísima Orden, a la que contemplan casi nueve siglos de fecunda historia leonesa y que se sumará el próximo año al 1100 Aniversario del Reino de León.