Diario de León

Enjuician a cinco personas acusadas de secuestrar, violar y golpear a una joven

La mujer, que fue pareja sentimental de un imputado, estuvo atada de pies y manos durante tres semanas con una correa de perro al ser repudiada por su clan gitano

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cristian reino | barcelona
León

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Un juzgado de Barcelona juzga desde este miércoles a cinco jóvenes acusados de secuestrar, apalizar y violar durante tres semanas a una joven de 19 años. Los Mossos d-™Esquadra encontraron a Dolores O.G. en una caseta abandonada en Centelles (Barcelona). Tenía golpes y heridas de arma blanca por todo el cuerpo y estaba al borde de la inanición. Según la Fiscalía, que pide penas de cárcel de 14 a 30 años, los presuntos secuestradores mantuvieron atada a la víctima de manos y pies con una correa de perro durante gran parte del cautiverio. El Ministerio Fiscal sostiene que uno de los acusados la violó de forma continuada y la chica sufrió severos pinchazos con navajas por el cuerpo y la raparon a cero, castigos que la ley gitana reserva a las mujeres repudiadas.

Los hechos se remontan al pasado 4 de julio del 2008 y según parece el motivo por el que presuntamente los cinco enjuiciados maltrataron a la chica fue porque no quería ser pareja de uno de ellos. Los Mossos d-™Esquadra liberaron en julio del 2008 de la caseta abandonada de Centelles (Barcelona) en la que estuvo cautiva, gracias a una llamada anónima. Durante la primera jornada del juicio, los acusados, miembros del clan gitano «Los Esquiroles», negaron los hechos y se acusaron mutuamente los unos a los otros.

Amenazas . El fiscal cree que la chica fue pareja sentimental de Juan E., el jefe del clan y principal acusado, que tras abandonar a la joven y emparejarse con Jessica G., otra de las imputadas, obligó a la víctima a iniciar una relación sentimental con su hermano Pascual. Fue la negativa de la muchacha, lo que, según el fiscal, llevó al clan a retenerla en una caseta abandonada de Centelles.

Juan E. afirmó durante el juicio que sólo la víctima sabe quién le hizo todo lo que sufrió y que ha denunciado al clan entero, incluida la madre de los acusados. La madre ofreció una declaración cargada de evasivas, «yo no conozco a nadie, no quiero saber nada de hijos ni del Espíritu Santo», aunque reconoció que mantuvo una versión distinta de los hechos «obligada» por el temor que tiene a su hijo Juan.

El principal acusado señaló además que la noche en que los cinco fueron detenidos, estaba en la caseta donde presuntamente mantenían retenida a la joven, porque había ido a ver a su familia. En una versión radicalmente opuesta, el líder del clan gitano sostuvo que la víctima era la novia de su hermano y que el día que la encontraron en la caseta lo había visto «de lejos» agredir a la chica junto a su amigo Juan Gabriel B.

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