Gente de aquí | Palabras contra la alta tensión
Poesía para Zapatero en la sede de la Junta
La oposición a la Sama-Velilla representa un recital poético para reafirmar el rechazo social a la línea

El colectivo contra la Sama Velilla, ayer; encendieron velas y recitaron versos en la sede de la Jun
No hay más arma que la palabra que, a la vez, arma la razón, armazón de la lucha leonesa contra la potestad del Gobierno de lanzar 800.000 kilowatios sobre las vidas de 27.000 montañeses.
La palabra se hizo verso en la última representación de los que en León se han empeñado en arruinarle el proyecto a Red Eléctrica; no hay alternativa: o se arruina el proyecto o se arruina la montaña. La elección parece fácil; y compartida. Cuentan los miembros de la plataforma que aglutina las voces que no ceden el paso a la Sama-Velilla que hay cosas que sólo se pueden decir en verso: poesía para el Gobierno en la sede de la Junta. Poetas enfundados en la camisa verde que simboliza la defensa del medio, a la luz de velas y cirios. «No la luz de red eléctrica, no a esa luz; nuestra es la luz futura, la luz de las velas». La sede de la Junta en León acogió la exposición de argumentos que mantiene al colectivo contra la Sama Velilla como ejemplo de que esta tierra no siempre muere de individualismo. El gesto coral contó con la aprobación del funcionariado, sorprendido en su trabajo por la orden de comienzo del bombardeo de versos, de la jauría lírica que salió de la boca de una decena de representantes de Salvemos la Montaña Leonesa, armados con la voz y la palabra. La policía acudió la cita, pero desistió de intervenir, quizás convencida de que a veces la fuerza y el poder no basta, ni siquiera en el León sumiso que ha tragado con caprichos inexplicables; la mano y la porra hubiera tenido todas de las perder frente a «montaña de mi vida, montaña de mi esperanza; yo soy esa, montaña y río, río y montaña».
La exposición de intenciones no dejó de lado el himno de la causa; Viva la Montaña, una canción que cobra más sentido ahora que hace temblar a quien la escucha frente a una línea de alta tensión, como si hubiera sido compuesta para este fin, para hacer frente a este reto, a este envite social al que León responde como nunca.