El Gobierno impulsa la Ley de Ciencia para intentar retener a los «cerebros»
El Consejo de Ministros da luz verde al anteproyecto que elimina las becas del sistema público de investigación y establece un nuevo contrato temporal

La ministra de Ciencia presentó su proyecto a las autonomías el pasado día 3.
El Gobierno aprobó ayer el anteproyecto de Ley de Ciencia para tratar de retener el talento de los investigadores y atraer cerebros extranjeros y para intentar además que los científicos vuelquen sus esfuerzos en la investigación y reduzcan la burocracia y el papeleo. Destaca entre las novedades de la ley la eliminación del sistema de becas del sistema público de investigación y el establecimiento de un contrato temporal con todos los derechos, incluidos el derecho al paro y a la baja por maternidad. «Donde antes había becas, ahora hay contratos», ha dicho la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que ha dado luz verde al anteproyecto.
Garmendia se ha mostrado convencida de que la futura ley será, junto con la Ley de Economía Sostenible, una de las «claves» para construir un nuevo modelo productivo, más sostenible y estable a largo plazo.
La titular de Ciencia ha subrayado el «marcado carácter reformista» (modificará un total de once leyes), y ha destacado que la nueva norma pretende consolidar a España entre los países con mayor producción científica del mundo (en la actualidad ocupa el noveno lugar) y mejorar su capacidad para transformar ese conocimiento en innovación. Cristina Garmendia se ha referido a los cambios que se han producido en España durante los últimos quince años, desde que se aprobó la actual Ley de Ciencia, y a la necesidad de actualizar el marco normativo.
Ha citado en ese sentido la consolidación de sistemas autonómicos de I+D+i, la multiplicación del número de investigadores, el crecimiento de los recursos que se dedican a la investigación y la integración en el espacio europeo.
Entre las novedades de la nueva ley destacan las referidas a la definición de la «carrera científica», que pretende ser más estable, basada en méritos y suficientemente atractiva para atraer y retener el talento.
Para atraer «cerebros» extranjeros, el texto prevé la creación del «contrato especial de investigadores distinguidos».
La nueva ley prevé también la creación de un sistema de gestión de la investigación por parte de la Administración General del Estado «más flexible y menos burocrático».