El paisanaje | antonio núñez
Una casa para ET
Q ue no esté por las nubes. A tal efecto la ministra de la Vivienda, doña Beatriz Corredor, y el presdidente de la Junta, señor Herrera, acaban de firmar un convenio por el que cinco mil viviendas libres y, sobretodo, vacías pasarán a ser de protección oficial, o sea VPO en el argot de los chupatintas burócratas. ¿Y eso qué significa? Pues que el piso que antes se vendía a treinta kilos pasa con suerte a veinte con subvenciones oficiales, a ver si así se libran del stock constructores y cajas.
¿Últimas rebajas? Ni de coña. Durante años un chabolo que no valía ni diez millones de pesetinas se disparó a los susodichos treinta, vease el ejemplo de Eras de Renueva, con los bancos y cajas ansiosos de captar clientes a vein te o treinta años de hipoteca. El Santander a cuarenta, según recriminan algunos nietos. Y luego pasó, cuando la desaceleración económica de Zapatero, que aquello de inversión económica para el futuro y la familia no tenía nada. Tararí que te vi.
La política -”y más unida a la demagogia-” hace extraños compañeros de cama, como Herrera y Corredor, seguramente incompatibles por razones ideológicas, si no técnicas. Rebajar un treinta y tantos por ciento el precio para darles salida, así de golpe a cinco mil pisos, plantea algunos problemas no menores. Por ejemplo el del promotor que se financió a cien y ahora tiene el préstamo por setenta aunque haya ganado otro cincuenta. O el del comprador, al que se le exige ser poco menos que mileurista para comprar la dichosa VPO, con lo cual tiene que hipotecar a la señora, la pensión del abuelo mientras duren él y la pensión, y la cartilla del paro si, encima, es del gremio del andamio.
Le da a uno en la nariz que durante muchos años el ladrillo ha dado mucha pasta, al menos la suficiente para que no pocos posperaran a lo bestia. El que era paleta se pasó a constructor, el constructor a promotor, el promotor a inmobiliario y los que estaban en lo más alto a concesionarios de un alcalde o consejero de Fomento. Ahora se ha quedado en el paro el pinche, mayoritariamente inmigrante, porque los de Astorga y San Andrés del Rabanedo hace tiempo que se hicieron autónomos. Si bien con Zapatero estén volviendo a la chapuza.
Según Einstein, el de la teoría de la relatividad, la energía ni se crea ni se destruye, sino que sólo se transforma. «E:mv2 al cuadrado, siendo eme la materia y uve la velocidad de la luz» o algo parecido. Algo similar ha pasado con las fortunas big-bang de no pocos constructores. Tampoco esas pueden hacerse perdido en el espacio/tiempo. Y, según algunos economistas, nada deja más pistas en los bancos que el dinero: servidor va cada poco al cajero y le da los últimos movimientos de cuenta, aunque supone que en el caso de los constructores serán corrimientos. De suelo.
La construcción de viviendas nuevas en la provincia siempre anduvo por los dos mil y poco pisos al año. Era lo lógico porque también la población estaba estancada. Si ahora, además, baja el censo no hay de donde sacar para cinco mil compradores salvo que se divorcien todos, machos y hembras, y ese va a ser el drama para bancos, cajas, la Junta y el Gobierno a poco que coja carrerilla el divorcio expres de Zapatero.
De acuerdo. Y prometen igualmente ceder un cuarta parte para alquiler.
Aquí lo único que pasa es que se va a poner otra vez pasta gansa de los impuestos -”acuérdese de la subida del Iva después de julio-” para apuntalar a unos jambos que han ganado dinero a manta y deben dinero a espuertas a bancos y cajas, no como los pobrines de la hipoteca como usted o yo. En eso de apuntalar me acuerdo yo de cierta casa de Ordoño que llamaban «la del chupa-chups» por los maderos que le adornaban la fachada, eso hace treinta y tantos años. Ahora andará por los tres mil euros el metro cuadrado.
Vale, Herrera, yo te vendo mi casa a precio de VPO y luego me la alquilas.
Hecho.