Cosas de aquí | Vidrieras contemporáneas
Al claustro de la Catedral le sacan los colores
Finalizan los trabajos del pabellón acristalado que acogerá los nuevos talleres educativos de «El Sueño de la Luz»
Una reinvención de los colores de las vidrieras, si bien esta vez ocupan el claustro, uno de los espacios más desconocidos de la Catedral que, gracias al proyecto cultural El Sueño de la Luz , se convertirá en uno de los lugares más visitados de la Pulchra. Y es que los trabajos del nuevo pabellón ya han finalizado y los responsables del programa creen que los talleres que éste acogerá podrán ponerse en marcha el próximo mes.
La nueva iniciativa educativa, que dará a conocer a los protagonistas pétreos del templo, tendrá lugar bajo los auspicios de un cubo cubierto y climatizado, con un cerramiento interior de vidrio y exterior de policarbonato. Quienes han ideado este «artefacto» cromático aseguran que se trata de un elemento muy ligero que interferirá lo mínimo en las perspectivas visuales del ámbito claustral. La estructura se reviste en su perímetro mediante dos hojas, la interior de vidrio y la exterior de policarbonato y tiene capacidad para cien personas.
Los talleres, que también podrán seguir los invidentes -”se instalarán varios catálogos y vinilos en braille-”, describirán la historia pétrea de la Catedral y explicarán a los asistentes tanto las cualidades con que los artistas trabajaron el material hasta insuflarle vida como la progresión que ha ido sufriendo la piel de la Pulchra hasta hoy. Para ello, el aula dispondrá de réplicas de piedra con los que el público podrá percibir la erosión sufrida por la piedra a lo largo de los siglos y se explicarán las labores de restauración que comenzarán en otoño.
El pabellón estará destinado a la divulgación de los trabajos realizados y servirá de marco para las acciones didácticas dirigidas a grupos de escolares y a las visitas del proyecto La Catedral en familia . Asimismo, ofrecerá un espacio multiuso y podrá ser utilizado en las actividades que ocasionalmente acoge el claustro, respondiendo a la función integradora que siempre tuvieron los escenarios catedralicios.