Diario de León

Reportaje | Carlos Mínguez

Mejor solo que mal acompañado

Los mayores de 60 años pierden el miedo a divorciarse según el INE, que apunta que en los últimos años no han dejado de crecer las rupturas matrimoniales de jubilados

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Muchos se casaron jóvenes y por la Iglesia convencidos, entonces, de que era para toda la vida. Hoy, superados los 60, le han perdido el miedo al divorcio, y prueba de ello es que, en los últimos años, no han parado de crecer las rupturas matrimoniales entre los que ya están jubilados.

Según datos en poder del INE, en el 2008 los divorcios y separaciones de parejas en las que ambos cónyuges tenían más de 60 años de edad fueron 5.338, frente a los 3.868 del 2005, cuando entró en vigor el llamado «divorcio exprés».

Puerto Gómez, trabajadora social y vicepresidenta de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, recuerda que las estadísticas del Inserso hablan de un 4% de hombres y mujeres que, superados los 60 y después de décadas de vida en pareja, deciden poner fin a su matrimonio. «Se separan los hijos y se están separando también sus padres», afirma Juan Luis Rubio Azcue, presidente de la Asociación de Padres de Familia Separados.

Cultura del divorcio. Muchas son las causas que explican el aumento de las rupturas matrimoniales entre los españoles de más edad, pero hay coincidencia en señalar, entre las principales, la mayor esperanza de vida y una conciencia creciente en las mujeres de que es posible liberarse de un marido mezquino y, en algunos casos, maltratador. Son precisamente las mujeres las que, en líneas generales, suelen tomar la iniciativa.

María Luisa Pérez Caballero también lo cree así. «A nuestra sede -afirma- suelen venir más mujeres que hombres en demanda de información, cuando los conflictos de pareja que han estado latentes durante años se agudizan», casi siempre tras la jubilación del marido.

«La jubilación del hombre, normal o anticipada, es un enemigo declarado de la convivencia de la pareja», apunta el abogado Zarraluqui. «Es un momento difícil para muchos hombres, en el que da comienzo una nueva etapa vital y en el que la desorientación puede ser total», comenta Juan Luis Rubio Azcue, presidente de la Asociación de Padres de Familia Separados.

Un «exceso de convivencia» puede acentuar «lo que viene fallando desde hace tiempo», recalca Rubio Azcue. «Lo mismo pasa en las vacaciones de verano; en septiembre, siempre aumentan las demandas de divorcio», agrega.

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