Caamaño se muestra partidario de regular el uso del pañuelo
El ministro de Justicia señala que se debe abordar en la Ley de Libertad Religiosa

Algunas de las menores que decidieron llevar «hiyab» o velo al instituto.
La polémica decisión del instituto Camilo José Cela de apartar a la joven Najwa Malha por llevar el «hiyab» en el aula está provocando una cauta, pero incesante reacción de los dirigentes políticos. Ayer fue el turno del ministro de Justicia, Francisco Caamaño, quien señaló que el problema debe ser abordado en la nueva Ley de Libertad Religiosa en la que trabaja el Ejecutivo y que debe sustituir a la aprobada en 1980 para adaptarse a los tiempos actuales: «En estos 30 años la sociedad española ha evolucionado muchísimo desde el punto de vista religioso y de su pluralidad».
En la legislación actual la decisión sobre el uso del velo islámico depende de la normativa interna de cada centro. Por eso en una misma localidad, como Pozuelo, existen unos institutos que prohíben acudir a clase con la cabeza cubierta y otros más permisivos. El titular de Justicia consideró «más necesaria que nunca» una normativa estatal para unificar criterios y «clarificar» el uso de estos símbolos religiosos en los espacios públicos. Pero quiso matizar la diferencia entre espacios públicos de servicio estatal de otros lugares públicos, por ejemplo, la calle. Esta sutil puntualización es de vital importancia en un momento en el que distintos países europeos, como Francia o Bélgica, preparan una ley para erradicar el «burka» por denigrar a la mujer.
Tras el revuelo generado por el caso de la joven de 16 años de Pozuelo, Caamaño pidió tranquilidad y sentido común para no caer en debates erróneos, por lo que pidió proporcionalidad en las medidas. «Todo el mundo entiende que no es lo mismo un -˜burka-™ que un velo», afirmó el ministro en clara referencia a la propuesta gala.
Mientras tanto, las asociaciones islamistas siguen en pie de guerra, preparando movilizaciones y acciones judiciales.
Sin embargo, no son los únicos dispuestos a acudir a los tribunales. La Comunidad de Madrid ya advirtió el pasado miércoles que denunciará al padre de la adolescente por vulnerar el derecho a la educación si, llegado el momento, no acepta el traslado de su hija a otro centro para continuar con sus estudios.