Diario de León

Cornada de lobo | pedro trapiello

El botellín

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pedro trapiello
León

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Es un detalle de los que pasan desapercibidos. ¿Quién va a pensar nada si ve a Garzón entrando en los tribunales y llevando en una mano su gorda carterona de cuero, como preñada de mil secretos (a voces), y en la otra mano un botellín de agua? ¿Quién va a reparar en los indicios que puede sugerir ese gesto tan nimio e inapreciable? Nada del otro mundo. Es su botellín de agua y ya está. Bajó con él del coche y es evidente que lo lleva de provisión contra la sed, porque cuando se está en esos trances declarantes, se seca la garganta inusualmente y las palabras pueden salir de cartón o pastosas con lengua de trapo en boca de arena. Eso puede delatar que las respuestas vienen nerviosas o falsillas, lo último que quisiéramos que se nos note si un juez severo nos está inquiriendo, desnudando y acusando.

Este podría ser el primer indicio de ese botellín: Garzón sabe que se le secará la boca (¿por qué?) y quiere impedir cualquier desmayo o carraspeo en su enérgico argumentario. Ni titubeo, ¡sólo faltaba!... Pero hay que desechar este indicio delator, porque en cualquier tribunal hay ujieres con bandejita y jarra de agua; o con esos mismos botellines, que es últimamente lo más práctico en estos casos o en una cumbre de estadistas en Conpenhague.

Entonces, ¿qué otra razón puede haber para que el juez llevara esa botellita?... Sólo quedan dos posibles. Una: lo hace porque va de guay o quiere ir de llanote, de pose, como Fraga cuando bajaba del coche oficial y entraba en el «hostal» San Marcos llevando una almohada de cama bajo el brazo... ¡andá!... para que le preguntáramos por esa humildad paisanona de llevarla él y para que nos contestara que «cada hotel tiene camas distintas, pero yo tendré siempre la misma almohada y va conmigo»; ¿y por qué entonces no se la llevaban los conserjes como el resto del equipaje? (ya, y me quedo sin foto). Fraga iba de estrella y dicen que Garzón tiene algo de eso.

Y dos: lo hace porque no se fía ni un pelo del agua que le den en esas dependencias judiciales. Tiene razones para temer por su vida (es objetivo viejo de etarras y narcos) y para sospechar que puedan echarle alguna guarrada en el agua, pues así se ejecuta en palacio y en las audiencias napolitanas.

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