Reportaje | efe
Una vida en la habitación 415
Agapito Pazos murió tras 79 años empadronado en un hospital
Agapito Pazos Méndez figuraba empadronado en la habitación número 415, cama dos, del Hospital de Pontevedra, donde residió desde los 3 hasta los 82 años, edad en la que pereció, el pasado sábado, de una parada cardiaca.
Este curioso caso de residencia permanente en un hospital se produjo porque Agapito Pazos fue abandonado con tres años, en el interior de un cajón y con importantes minusvalías, a las puertas de este centro sanitario, que por aquel entonces era de beneficencia. Tras ser recogido por el personal del hospital fue sometido a un examen médico que determinó que padecía espina bífida y que tenía tres de sus cuatro extremidades atrofiadas, lo que le impidió llegar a caminar.
Agapito se integró en el funcionamiento diario del centro sanitario, llegando incluso a asumir la responsabilidad de guardar las llaves de la gaveta de los medicamentos y del almacén según reconocieron algunos de los facultativos más antiguos del hospital.
Además, también tenía encomendada la vigilancia de algunos de los pacientes, con los que compartió habitación, inicialmente en grupos de veinte y finalmente sólo con otro enfermo. Fuentes del centro hospitalario destacaron la intuición de Agapito para determinar la gravedad de los enfermos, ya que era frecuente que anticipara su fallecimiento.