Reportaje | rafael herrero
Envejecer sano no es cuestión de genes
Muchas personas tienen la falsa creencia de que la forma de envejecer se debe a los genes y, por tanto, que nada puede hacerse para envejecer bien, ya que ello no es modificable. Nada más lejos de la realidad. Los propios biólogos señalan que no más de un 25% de las formas de envejecer se debe a los genes, mientras que un 75% es consecuencia del «entorno ambiental y de nuestros propios comportamientos y formas de actuar a lo largo de la vida», según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). El presidente de esta sociedad científica, Pedro Gil Gregorio, estimó que los «pilares básicos» para hacerse mayor con calidad de vida son «los buenos hábitos dietéticos, el ejercicio y la actividad intelectual». A juicio del presidente de la SEGG, la radiografía de la salud en España entre los mayores es «muy similar» a la de los países de nuestro entorno europeo. Aún así, Gil Gregorio denunció que la «atención sanitaria y social» del anciano «tiene un gran agujero y, si no se adoptan soluciones, no sabemos cuál será el resultado final. Y es que a la Administración «no le preocupa» en exceso la situación de las personas mayores, a pesar de que debería tener «una estructura diseñada para mejorar su calidad de vida».