Cornada de lobo | pedro trapiello
Banderillas de fuego
La defensa del espectáculo de la lidia no tiene un solo pase. En la civilización del clínex y del cascársela con papel de fumar, las babas y la sangre de un toro llegan a parecer algo excesivo. Los que abogan por la desaparición de los toros (será de los toreros, supongo) exhiben argumentos de sobra ante los cuernos de un encoñado debate, quizá porque toda muerte entendida como escarnio y fiesta dice muy mal de quien la celebra o le pone . Sin embargo, somos herederos de los circos de fieras y de patologías africanas, nos gustó el patíbulo en plaza abarrotada y el toro de Creta se hizo granito en Guisando para resucitar desde entonces cada año como la gran furia burlada en las plazas de todo villorio. Pero este modo de rondar a la muerte o regodearse nunca fue buena muestra del carácter o de los valores de un pueblo que se precie, así que el parlamento de Cataluña y la acera gritona de enfrente celebraron con aplausos ostentóreos el definitivo consumatum est del toreo en su territorio nacional , estableciendo legalmente aquella sociedad política catalana que la fiesta de San Seacabó se celebrará en 2012 con alarde de júbilos, tenoras y señeras... y por todo lo alto, ¡cuyóns!, pero metiendo mucho pase bajo y abanicos para humillar al bicho que, por cierto, se nos ha vuelto resoplón, escarbador y derrota por la derecha como si estuviera bizco... o viniera algo tocado de ala, así que aquí estamos mayormente todos a escribir del tema dando un pasito atrás como cobardes o liándonos a dar capotazos al aire como Lola Flores con las faldas (y con igual riesgo de que se nos puedan ver las bragas)... aquí estamos todos entrando al trapo catalán... aquí estamos todos a embestir, que es de lo se trata, toros de serranía contra burros del Montseny, bueyes de roma testud contra borricos ultranacionales de testud y media... testarazo, topetazo... «y patada en los cojones; que si así las dan, así las tomen», dice siempre Cirilón. Bufan las tertulias. Qué bonito. Contra antiespañolismo cerril y soberbio, anticatalanismo en el súper y en la barra. Y otra vez la misma copla.
Ya ves, el toro languidecía, él solito declinaba, pero le pusieron banderillas de fuego con tan mala baba, que es lógico que lance las patas por delante.