Reportaje | agencias
Cae el árbol de Ana Frank
El viento derriba un símbolo de la resistencia judía

El viento acabó con la leyenda de la persecución nazi durante la II Guerra Mundial.
El viento derrumbó el llamado «árbol de Ana Frank», un castaño centenario situado cerca de donde vivió la niña judía cuando se refugió en Amsterdam de los nazis.
El árbol, que se encontraba en mal estado a causa de sus 150 años de edad, ya había sido objeto de polémica durante los últimos dos años, cuando asociaciones de vecinos se opusieron con éxito a la tala que había solicitado su dueño.
Con ocasión de esa disputa, el árbol fue reforzado, por lo que en el 2008 se pronosticaba que podría sobrevivir otros diez años. Situado en un jardín próximo a la casa en la que se refugió Ana Frank, la niña lo citó varias veces en su diario, por lo que el castaño, uno de los más viejos de Amsterdam, tenía mucho valor emocional para los vecinos.
Era lo único que la niña podía ver desde su casa en la ciudad holandesa, dónde su familia se escondía de la persecución nazi en la II Guerra Mundial. La familia Frnak se escondió durante dos años en una casa en la que no podían hacer ruido y las ventanas estaban veladas.
El árbol de Ana. Sólo desde una, en el altillo, podían verse las ramas del castaño ahora caído. A través de sus cambios, Ana seguía el paso de las estaciones, un detalle que apareció en su diario. Sólo Otto Frank, el padre de Ana regresó de los campos de concentración. Desde entonces el árbol se convirtió en un símbolo de resistencia.
Holanda amaneció ayer con lluvia y viento moderado, que no sobrepasó los 42 kilómetros por hora. El temporal derribó el castaño dejando sólo un metro y medio de tronco.
La caída del castaño, del que hay esquejes plantados en diferentes colegios de Europa y en el bosque de Amsterdam, no ha ocasionado heridos. Pero si acabó con un trozo de la historia de la ciudad.