Cornada de lobo | pedro trapiello
El ratu
Como que tocara hoy clase de lengua, atenta el aula: de la misma forma que al genital masculino lo llama el pueblo de cien maneras distintas, otras tantas hay para señalar al femenino; u más . El pudor y los complejos (muchas veces) o el humor bruto (muchas más) inspiraron esta profusión del diccionario de la entrepierna, porque no dirán ustedes que no tiene gracia llamarle ciruelo al tanganillo o peseta al coño. La riquísima lengua castellana se pinta como ninguna en lo escabroso. Y plantada en Hispanoamérica entre argentinos, calores o selvas de taparrabo, ni les cuento (en Méjico llaman al falo la pescuezona y en Chile cuello de pavo , cuánta poesía).
Por aquí no andamos mancos ni nos capan a la hora de nombrar «la cosa», aunque es cierto que hay mucho melindre y excesiva burrada. Un ejemplo: como todo varón está seguro de que la tiene pequeña (o no tan grande como quisiera), se propende a resolver el complejo llamando a la picha trabuco, tranca, badajo, cipote, salchichón... o como en Colombia, callaputas , que ya es el colmo genial del grandón.
La cosa en la mujer no es menos; y no digan ellas que fue obra de ellos o que el diccionario es masculino. Ejemplu: les muyeres asturianes gusten decise entrelles el ratu , al referise, ¡ay fía!, al triángulo de las verduras, pues el rato, masculino de rata, es lo que por ahí asoma, ya ven... así que llámenle allí rato, uséase, ratu. Está claro que es por lo peludo, pero ¿por qué no lo llamaron rata, en femenino?, parecería lo lógico o propio y como tal deberían exigirlo a la ministra del ramo. Debe ser por lo mismo que se propende a llamar en femenino al pene y en masculino al felpudo: la minga, pirula, polla, cuca, porra... el chocho, potorro, conejo, chirri, coño, chumino... qué curioso.
También en el huerto se cultivaron sinónimos chuscos para ambos casos (ahí están nabos, tronchos, zanahorias...), aunque gana la sugerencia femenina (breva, castaña, panocha, higo, patata, tomate...) y todo se come.
En Europa, poca cosa; no salen del figa o ficka al pijo y del picka al chichi.
Y Sócrates aconseja que se desconfíe por sistema de todos los que se la cojen con papel de fumar o de las que mean colonia llamando miembro al carajo o toto al perejil... cuánto merengue.