Las posturas
Cómprese solamente una
Patronal farmacéutica y las asociaciones para la defensa de la sanidad pública discrepan sobre la conveniencia de la dispensación de los medicamentos en unidosis
Las unidosis y la adecuación de la medicación al paciente, medidas para un consumo eficiente.
El Gobierno quiere promover un consumo de medicamentos más eficiente y vinculado a las necesidades reales de los pacientes según sea su enfermedad y adecuar el número de unidades de los envases de los medicamentos a la duración de los tratamientos, de acuerdo con las indicaciones de la comunidad científica. También se posibilitará la dispensación de los medicamentos en unidosis, mediante el fraccionamiento de los envases, de manera que el paciente pueda comprar el número exacto de unidades que necesite.
Esta decisión no ha gustado por igual a los sectores implicados. La patronal farmacéutica y las asociaciones que defienden la sanidad pública tienen criterios diferentes a la hora de valorar la políticia de Ejecutivo.
Las Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública considera que la iniciativa del Gobierno de implantar la dispensación por unidosis es «una buena medida» que mejora la prescripción y que no tiene ningún obstáculo técnico.
La plataforma sostiene que las resistencias a esta iniciativa que se plantean desde algunos sectores sanitarios «no están justificadas» y alega que el ajuste de la dispensación de fármacos a las necesidades terapéuticas de cada paciente tiene, en principio, «claras ventajas económicas y sobre todo de salud pública», explica a la agencia Efe. Cree que la unidosis disminuye el gasto en fármacos que no se utilizan y evita la existencia de «farmacias paralelas» con productos «muchas veces caducados que acaban en ocasiones consumiéndose y son una fuente potencial de intoxicaciones».
La Federación precisa que evitaría también que los productos no utilizados acaben en la basura con los efectos contaminantes que esto conlleva.
«Es obvio que precisa de algunas adaptaciones en las oficinas de farmacia pero ni son relevantes ni tienen por qué provocar problemas importantes en su funcionamiento, y son fáciles de solucionar si se concede un tiempo para su adaptación», añade.
Recuerda que la unidosis está ya implantada en la casi totalidad de los centros hospitalarios españoles sin que se hayan producido problemas, además de funcionar desde hace más de 30 años en Estados Unidos., Canadá, Reino Unido y los países nórdicos sin incidentes significativos. «Las quejas sobre su posible inseguridad no están justificadas por la experiencia internacional que señala lo contrario», concluye este colectivo
En contra . Por su parte, la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (Fefe) ha rechazado la dispensación de unidosis como medida de uso racional del medicamento, al considerar que «no es segura y no ahorra costes». Así lo manifestó a Efe Fernando Redondo, presidente de Fefe, quien esgrimió que el fraccionamiento de los envases originales de los medicamentos que pretende aplicar Sanidad puede suponer un «riesgo» para la salud. Los farmacéuticos sostienen que la unidosis dificulta la identificación del tratamiento, al no estar estandarizado el derecho a la información como en los envases originales y «depender de la manipulación humana, sometida a error».
«Después de todas las exigencias que deben cumplir los laboratorios para garantizar la seguridad en los medicamentos, todo se pone en riesgo con la unidosis al depender de la manipulación», declaró Redondo.
Además, la «inseguridad jurídica» para el farmacéutico es otro motivo de rechazo de la unidosis, pues la Ley de Garantías sólo les otorga las funciones de custodia y dispensación de los envases y no su manipulación. El dirigente de Fefe argumentó que tampoco constituye un ahorro para el sistema, dado que estos medicamentos ya tienen precios muy reducidos como consecuencia de las sucesivas Órdenes de Precios de Referencia a las que llevan varios años sometidos y del impacto de los RDL 4/2010 y 8/2010.
Los farmacéuticos alegan que la manipulación y reenvasado requeridos suponen un coste añadido no regulado ni cuantificado para el sector.