CORNADA DE LOBO
Leonesa ella
E sa ciudad llamada La Leonesa y que anda perdida y vigorosa en El Chaco argentino debe su nombre, efectivamente, a una cazurra de bríos, Ángela Esperanza Fernández, de la que aquí nada sabe nadie, aunque allí no mucho más: te dicen que se casó en 1879 con el leonés Esteban Gutiérrez y que juntos llegaron al lugar cuando sólo era un cruce, dos casas y tres perros... lejos de toda parte y sitiados por ríos. Se sabe que fueron de los primerísimos pobladores y que allí montaron un almacén «del ramo general» y, pegadita, una cantina caminera con comedor y fonda. El lugar se fue concurriendo y pregonando porque seguramente se comía allí con la caceta contundente y colmada de una cocina cazurra artillera y de batallón, cosa que sin duda agradeció el argentino exagerado... ché, ¿sabés vos dónde comí a reventar?... donde la leonesa , caminito de Sol de Mayo o bajando al Paraná.
Sin duda, quien se encargó de cocinas, cantinas, fondas y comedores fue necesariamente ella, Angelita, la leonesa (píntala de hebra y nervio al llegar y, en su vejez, de matrona gobernanta). Al paisano le supondrás en el comercio. Seguro que rotuló en la fachada Almacenes Generales Esteban Gutiérrez , pero la fama no le llegó por sus abarrotes, telas o ferreterías, sino por lo que justo al lado daba de comer nuestra paisana. Al final, el único letrero visible en el lugar fue el de LA LEONESA, comidas y bebidas . Su fama repicó en toda la contorna cuando el sitio no tenía nombre. Después fue llegando gente arrimada que se asentaba y construía. Las casas crecían en manzanas cuadradas y todos llamaban aquello como al principio, La Leonesa, y así quedó bautizada en catastros y rótulos cuando se hizo paraje (1892), colonia (1918) o ciudad (1944). Hoy es capital departamental con diez mil almas y regimiento militar (también, campo de batalla ecologista contra los trangénicos de Monsanto).
Y resulta que todo empezó con una paisana doctorada en fogones y en ganas de comerse el mundo... el que no encontró aquí, en su cuna, en esta tierra madrastrona que no deja de parir hijos para exiliarlos... y olvidarlos si no hicieron plata o no volvieron.