África subsahariana y novela española
El novelista Villar Raso parte de sus experiencias por el África subsahariana para recrear ficticiamente los hechos insólitos de una joven que sufre un ritual más cruel que el de la ablación del clítoris Investigaciones de la Universidad de Leó

Hay un lado oscuro que subyace en determinados pueblos subsaharianos.
Las últimas décadas del siglo XX han visto aumentar la lista de libros y artículos centrados en las posibilidades que el continente africano puede, por sí mismo, aportar a la literatura occidental. Con ser muy sugestiva y relevante esta avalancha de ediciones, lo es más el enfoque original que viene caracterizando a algunas de ellas.
Manuel Villar Raso, catedrático en La Universidad de Granada, es uno de los más interesantes novelistas con que cuenta la literatura española contemporánea. Su interés por África le ha brindado la posibilidad de superar no sólo las fronteras locales, sino que también le ha permitido adquirir experiencias que van marcando una parte muy importante de su trayectoria creativa y que, además, le sirven para desarrollar su novelística desde una perspectiva muy renovadora.
Nuestra intención, en la investigación llevada a cabo bajo la dirección del doctor. José María Balcells Doménech, catedrático de Literatura Española de la Universidad de León, y titulada El África subsahariana en la novelística de Manuel Villar Raso: un acercamiento multidisciplinar , ha sido probar que, en los países africanos que se encuentran debajo del desierto del Sahara, el escritor soriano ha encontrado la ambientación novelesca idónea para reflejar los deseos más hondos y personales de sus protagonistas occidentales. Los numerosos desplazamientos de este escritor español por la ribera occidental del Sahel explican la publicación, por su parte, de obras de destacada importancia en temática africana, aunque todavía no gozan de la atención que merecen.
Las Españas perdidas. Según cuenta el propio novelista, la idea de escribir Las Españas perdidas , su primera obra de temática africana, tiene su origen en su empeño en encontrarse con la comunidad arma, es decir, los descendientes directos de aquellos moriscos que salieron de Granada en 1591 para dar rienda a sus aspiraciones de ser y tener un futuro más loable. La historia del padre fundador de dicha comunidad la conoció Manuel Villar Raso en Marrakech, más precisamente en la plaza de la Yemaa el-Fna.
Le llamó la atención un hombre mayor que cantaba una casida relacionada con Yuder Pacha, conquistador de Sudán en el año 999 de la hégira. A su vuelta a Granada investigó en la Biblioteca de Estudios Árabes. El nombre de Yuder existía, aunque aparecía en unas referencias escuetas en el libro Los moriscos de Julio Caro Baroja; en un artículo de García Gómez en Revista de Occidente (1935), titulado « Españoles en el Sudán » ; otro ensayo de Costa Morata en la revista Historia (1977) y otro del profesor Iniesta en Historia 16 (1981) . Al año siguiente, en los Estados Unidos, empezó otra vez a investigar en la Universidad de Penn y los libros empezaron a amontonarse sobre su mesa, según cuenta en. África en silencio (pp.17-18.)
Yuder Pachá, cuyas hazañas aparecen contadas en la novelística villariana es, por supuesto, el héroe morisco español que atravesó el Sahara en el siglo XVI junto a la tropa de Ahmed al Mansur que comandaba y, una vez en Tondibi (al este de Níger y no lejos de Gao, a las puertas de La curva del Níger) se opuso a valientes soldados subsaharianos. Derrotó a sus enemigos africanos adueñándose de la legendaria Tombuctú, capital del Imperio Shangai, el actual Malí. Con dicha conquista, el militar y explorador morisco español Yuder Pachá conformó la indiosincracia de un pueblo que sigue vinculado inexorablemente a la Vieja Hispania.
Es importante hacer constar que Las Españas perdidas aparece como el libro- preludio de una serie muy notable de relatos que tendrán que ver frecuentemente con las vivencias africanas experimentadas por los entes occidentales villarianos. Ahora bien, el narrador español, mediante posteriores e innumerables incursiones por el Sahel, va adquiriendo más información sobre África y lo africano, la cual va a ser reflejada en su obra novelesca de temática subsahariana.
El lado oscuro. Impulsado por el deseo de desentrañar el lado oscuro que subyace en determinados pueblos subsaharianos, Manuel Villar Raso parte de sus experiencias como viajero-testigo para recrear ficticiamente los hechos insólitos acaecidos a Assiata, la joven maliense que se convertirá en protagonista en su ficción. La huida de ésta del pueblo dogón en donde sus familiares le querían someter a un ritual más cruel que el de la ablación del clítoris le inspira la elaboración de Donde ríen las arenas, un libro en el que se denuncia abiertamente la cruel inutilidad de muchas prácticas ancestrales africanas y la desgracia que ocasionan. El narrador español no sólo fustiga las fatales consecuencias de la ablación de los genitales de las mujeres africanas en su novela sino que desvela sin remordimiento los resortes ocultos de la crueldad de aquel sistema patriarcal, queriendo, de este modo, que sus lectores conozcan esa verdad.
Villar Raso, en Donde ríen las arenas, El color de los sueños y La mujer de Burkina concede un protagonismo ejemplar a los occidentales y a sus asombrosas peripecias africanas. Es conveniente subrayar también que esas aventuras por África están llenas de peripecias asombrosas. El viaje conlleva connotaciones muy peculiares: los movimientos erráticos de los protagonistas por espacios míticos del continente negro adquieren un marcado carácter iniciático o formativo. Conscientes de su esencia como seres perecederos, la atracción de los entes literarios villarianos por el exotismo africano se convierte en una odisea que les permite descifrar su pasado, escapar del tiempo presente y retornar a los orígenes.