Diario de León

LEONESES POR EL MUNDO. FRANCIA | Adelia H.Terrón. catedrática lyceo internacional de aix-en-proven

«La cultura única nos encierra»

Adelia Hackenheimer Terrón durante una conferencia.

Adelia Hackenheimer Terrón durante una conferencia.

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ana gaitero | león
León

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Fabero sigue siendo un «lugar importante» para Adelia Hackenheimer Terrón, cuyo primer apellido es el de su marido, a la manera francesa. «Mi trayecto es bastante atípico. Soy leonesa de nacimiento, pero me marché a Inglaterra de niña con una tía. Allí hice la escuela primaria, la secundaria y la universidad. Tengo una gran deuda hacia ese país que me educó, me dio el gusto de aprender y la confianza en mi misma», comenta con sumo respeto.

Eran tiempos de dictadura, de familias numerosas y mujeres que, aún con títulos, como el de veterinaria de su tía, tenían serias dificultades para ejercer en España y más aún en León. Inglaterra fue su país de acogida y Francia el que ella ha adoptado.

De ambos países admira su contribución al desarrollo de «los derechos humanos, las artes, las ideas y los ideales». Si del mundo anglosajón tiene la influencia de la «gran riqueza y diversidad porque abarca históricamente varias culturas», la cultura francesa también ha moldeado su pensamiento: «Menos consensual, más política, más radical de lo que aprendí en Inglaterra».

La educación es para ella pilar fundamental de la sociedad. No recuerda otro interés que no fuera la enseñanza. Y esa vocación la llevó en 1974 a Francia para hacer un año de profesora asistente de inglés. «Conocí al que iba a ser mi marido y, terminados los estudios en Inglaterra, me marché a Estrasburgo donde me casé y preparé las oposiciones para ser profesora de inglés», relata.

Desde 1980 es catedrática de Inglés y trabaja con programas biculturales, «algo más que estudios bilingües», desde 1985. En estos centros le ha tocado explicar Napoleón a alumnos franceses desde el punto de vista inglés. «Les produce un gran choque», admite, pero enriquece a sus alumnos y alumnas porque se pone a prueba el chovinismo que tanto se atribuye al país galo y que Asterix encarna con su célebre exclamación: «¡Están locos esos españoles! o ¡Están locos esos ingleses!».

Le entusiasma trabajar con alumnado y profesorado «de diversos países y culturas y poder transmitir la cultura que recibí en Inglaterra, que es la que me define». En 1996 se marcha de Estrasburgo a Aix-en-Provence para crear el Lyceo internacional. Desde entonces dirige su sección inglesa.

«Me parece importante e interesante desarrollar la idea del biculturalismo pues la cultura única nos puede encerrar en un sistema etnocéntrico que nuestro pequeño y sufrido mundo, donde las guerras y la indiferencia ecológica amenazan, no puede soportar», subraya.

Su convencimiento lo lleva a la práctica a diario y alaba que la enseñanza pública francesa «trate de dar esta dimensión más internacional a la educación y que haya negociado con varios países europeos, entre ellos España, para crear bachilleratos biculturales», añade.

Su contribución a la puesta en marcha de este sistema de enseñanza, arraigado en la idea de la Europa de las culturas que subyace en el espíritu de la Unión Europea, le valió el reconocimiento educativo más importante que concede el Estado francés.

En 2002, Madame Hackenheimer Terrón se convirtió en Caballero de la Orden de las Palmas Académicas ( Chevalier dans l-™Ordre des Palmes Académiques) por los servicios prestados a la educación nacional. El título, otorgado por el primer ministro mediante decreto, data de 1808 y se renovó en 1955.

Su tierra natal, a la que regresa cada verano, se le dibuja un poco como «el fin del mundo, un lugar al que no se le ha tratado bien» después de tanto carbón extraído a sus entrañas. «Soy solidaria con su sufrimiento», apunta. También le gusta enseñar León, una ciudad de dimensiones parecidas a Aix-en-Provence, a sus amistades. «León es una ciudad muy bella», afirma.

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