Cosas de aquí | Del parque de Quevedo al alero
Los pavos toman los tejados
Los vecinos de varios edificios del Crucero sufren el cambio de hábito de las aves, que mueven las tejas y causan goteras en las viviendas

Dos pavos reales, en el tejado de uno de los edificios afectados del Crucero.
Los pavos reales ya volaban antes de llegar como gran atracción el día que se inauguró el parque de Quevedo, el 28 de junio de 1980. Con los años, muchos leoneses se han acostumbrado a verlos extender sus preciosas alas, en una de las imágenes más bellas de la naturaleza desde la antigüedad. Sin embargo, esa imagen apacible y bucólica se ha vuelto pesadilla para los vecinos de la calle Laureano Díez Canseco, apenas a 200 metros de uno de los espacios verdes más grandes de la ciudad.
Los pavos reales se han convertido en incómodos visitantes. Se posan sobre los tejados y mueven las tejas, provocando goteras en muchos edificios. «Estamos hartos, pero nadie nos hace caso», asegura Manuel Eloy, un vecino que ha puesto una denuncia en conocimiento del Ayuntamiento. Él y su hermana compraron dos pisos en esta zona del Crucero hace unos años. Hoy ambos lo lamentan. En los últimos meses, varios inmuebles han tenido que hacer obras. Ayer mismo, una empresa estaba retejando un tejado más en la calle. El Ayuntamiento de León, según explica Manuel Eloy, tiene ahora seis meses para contestar. «Son muy bonitos, pero alguien los tiene que controlar», insiste.
Desde su terraza, en el tejado de una nave, los pavos toman el sol con gatos sin dueño, que también taponan con sus excrementos los desagües del agua. «Son animales muy bonitos, ¿pero nosotros que hacemos?», es la llamada desesperada de los vecinos.