CORNADA DE LOBO
DSK, pichabrava
Como se decía antes, trepida el teletipo con el fregado violador e ignominioso del director banquero Strauss-Kahn por haber avasallado con violencia y abuso a la camarera de un hotelazo de Nueva York y por montar a continuación tal esparabán trolero y prepotente, que nunca se vio atracción más braguetona y señoritinga en el circo mediático de los horrores, así que tendremos no menos de diez meses de resaca con este asunto porque sobran ingredientes en el guiso: un eminente zorro de las finanzas en camino de arreglarnos el problemón del pifostio financiero mundial (que ellos mismos crearon)... un descollante socialista de la France de la egalité (pero con habitación de a tres mil dólares la dormida)... un llamado por los sondeos a ser el próximo presidente francés, el único capaz de ganar a Sarkozy... y un pichabrava sin coto, sin vergüenza y con delito al que sólo le falta decir la jodí porque era negra y del servicio... ¿qué pasa?... Pero ahora se le jodió a él la carrera y el andar jodiendo.
Imaginemos, sin embargo, que el «incidente» hubiera quedado en el secreto, en la mordaza o en la componenda talonaria, cosa frecuente. Dominique Strauss-Khan hubiera regresado tan brioso y triunfante, se habría reunido con la Merkel, hubiera presidido cumbres internacionales, sería aclamado por sus bases socialistas y se proclamaría en breve presidente de Francia. Probablemente no lo haría mal y su astucia y preparación ayudarían a ir normalizando esta debacle. Quizá destacara como jefe de estado, hiciera bien las cosas y le pusieran medallas, siendo recordado como el clarividente presidente que inauguró la renaissance y la nueva grandeur . Quizá, pues, se haya perdido un gran estadista. ¿Cuántos grandes reyes, mandatarios y hasta papas no hicieron lo mismo y son honrados hoy por su grandeza? ¿Y cuántos abominarían aquí de tantos reyes leoneses que violaron a mansalva? Bien al contrario, les aúpan a fastos y pedestales para poder besarles mejor el culo.
Lo curioso, sin embargo, es que a un director del Fondo Monetario Internacional se le puede condenar muy merecidamente por haber jodido a una sola persona, pero jamás por joder cada día a tantos países y gentes pobres.