El apoyo popular vuelve a evitar un desahucio en Barcelona
A medida que aumentan los impagos de las hipotecas, se incrementan también las protestas populares para evitar desahucios. «Matías se queda en el barrio», gritaron ayer unas 200 personas del distrito barcelonés de Sant Andreu que acudieron a movilizarse para intentar frenar que unos de sus vecinos, al que subastaron su piso el pasado noviembre, fuera desalojado de su casa. La presión ciudadana, una vez más y ya van una docena en un año en la provincia de Barcelona, logró que, de momento, los procuradores de la entidad bancaria y el secretario judicial, que acudieron con la policía, decidieran no actuar.
Matías, los vecinos y la plataforma de afectados por la hipoteca ganaron la batalla, pero no la guerra. Sólo han logrado aplazar el desalojo, habrá nueva fecha de ejecución, y la comitiva judicial y la policía volverán a encontrarse con la presión de la gente.