CORNADA DE LOBO
Adoquines
L a frases más celebradas de aquel Mayo del 68 quizá fueran las de Sed realistas, pedid lo imposible... y Debajo de los adoquines está la playa . Resumen aquel Mayo en lo que tuvo de emocional, de hartazgo y de rebelde.
Pero del 15 de Mayo español, ¿qué frases se recordarán?... ¿las recordarán?...
Con cartones y pancartas grita la gente por escrito en los sitios donde cunde el ejemplo de esta indignación que se pone en marcha y cruza esa España del sol en la sesera. El más insistido es quizá el de No hay pan para tanto chorizo .
Hay lemas simples o juicios sumariales en las acampadas, pero asoma también algún ingenio (y diseño; estamos en la era de la tecla y la impresora), así que se ven algunas sentencias anónimas y ocurrentes entre tantas recurrentes. Quizá alguna sea salvada por el tiempo y el olvido; ¿cual sería?...
No lo será una que tiene miga, pero va sobrada de rudeza: Nosotros somos el jodido cambio ; suena a Mel Gibson.
Tampoco se grabará en el imaginario colectivo esa verdad rotunda y siempre profética: Pienso, luego estorbo .
Me inclino por la que resume en «dos palabras» el estado de la cuestión contra la que se encara el creciente movimiento de indignados: Poco pan, pésimo circo ; no se puede decir más en menos.
Sin embargo, hay una frase estampada en un muro de Madrid que va a tener más suerte en ecos: ¡Manos arriba, esto es un contrato! ... profética también; las tuercas laborales que se anuncian son de perno y llave inglesa.
Pero de todo este fragor que clama al cielo, ¿qué pensarán de mayores los hijos que tenga Leticia, la alegría, que se casó el sábado aquí porque es princesa de las entretelas de mi condiscípulo Michelángelo Sixtina?... ¿qué pensarán?...
Bajo los adoquines de París (se levantaron cien calles) nunca se encontró una playa. Dani el Rojo excavó aún más y sólo halló un Metro lioso y las cámaras acorazadas de los bancos (donde le ofrecieron trabajo).
También bajo la Puerta del Sol sólo hay un Metro... y antiguos calabozos... no hay playas laborales, no hay luz ni taquígrafos. Es vano pedir transparencia en todo lo subterráneo que sustenta al estado de las cosas, dijo Sócrates.
Da igual, gritó una pancarta: Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir .