CORNADA DE LOBO
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E s obligado hablar de la Guerra Civil. El día 18 de julio se cumplieron las bodas de diamante entre el Rencor Bendito y la Puta Ira, ese matrimonio a la gresca que duerme desde hace siglos en el cerebro de España.
Setenta y cinco años hace de aquello. Y cómo escuece todavía. Se notó mucho en el documentalismo de trinchera que ha proliferado estos días en los frentes del espectáculo informativo mientras sonaba de fondo el vals de Calvo Sotelo y la Pasionaria, cada cual en su cuneta archivera todavía, prestos a desenterrarse cada poco y pendientes todavía de su definitivo entierro.
No se asimilan bien los errores más graves o se tarda mucho en hacerlo. Siempre se hallan razones para justificarlos. Dicen que por eso España no ha digerido aún su peor guerra, la que nos ató al hermano bienmatado , al atraso y a la piojera mental con la promesa de un nuevo amanecer y entretenidos con maracas de Machín o sueños imperiales de pelayos y jeromines.
Por eso también la nostalgia atufó estos días, puro tufo, nostalgia de envalentonados que quisieron perfumar de nuevo la historia dándoles a unos el derecho de gracia y a otros el tiro de gracia ; y tan graciosos ellos: aquí no pasó nada que no tuviera que pasar. Vaya.
Pero la gran mayoría de fusilados y enterrados como perros por media España celebraron el aniversario como siempre, sin dar un ruido en su cuneta, esperando en balde oir un día el sonido de un pico y una pala para dormir al fin en tierra de respeto. La espera será eterna para los más. Saben de sobra que esto es una Babia olvidadiza o culpable en la que nos rascamos las pulgas mirando para otro lado.
Pasó, en fin, la jodida efemérides de nuestra herida peor cerrada y se absolvió el creciente olvido resacando fotos y momentos, resucitando cada uno a sus muertos. Lo de siempre. Nada nuevo.
Pero con tanta averiguación y mamotreto sobre la Guerra, ¿no se sacan conclusiones?... ¿seguimos sin resultados?... ¿no aprobamos el examen de conducir por la autovía de la Concordia?... ¿por qué presumimos de circular sin carnet por la Historia buscando el choque mortal en las curvas ciegas?... Estoy seguro: ni san Ciruelo revestido de psiquiatra arregla esta paranoia.