Operan con éxito a un feto de 22 semanas de una cardiopatía
El bebé padecía un estrechamiento de la válvula aorta y tiene ahora dos años.

El pequeño Carmelo lleva ahora una vida normal.
Un feto de 22 semanas de gestación ha sido intervenido con éxito del corazón. Profesionales del Servicio de Obstetricia y Ginecología y del Instituto Pediátrico del Corazón del Hospital Universitario 12 de Octubre operaron al bebé hace dos años al padecer un estrechamiento grave de que adolecía su válvula aorta. Para corregir la cardiopatía sometieron al feto a una valvuloplastia.
Los médicos que atendían a la gestante, procedente de Sevilla, se percataron mediante una ecografía de que el bebé sufría una estenosis o estrangulamiento valvular, circunstancia que provocaba que una de las válvulas del corazón estuviese prácticamente ocluida. Así las cosas, el ventrículo izquierdo del feto tenía dificultades para impulsar la sangre con oxígeno al organismo.
El niño, que se llama Carmelo Castro, nació hace dos años y puede desarrollar una vida «completamente normal». La mujer fue enviada al Hospital Doce de Octubre, donde los médicos, al constatar los «riesgos de extrema gravedad» del caso, decidieron intervenir y practicarle al feto una valvuloplastia en el ventrículo izquierdo del corazón, con el fin de mejorar la circulación sanguínea y evitar lesiones en el sistema nervioso central y el pulmón.
La valvuloplastia fetal consiste en la dilatación de los estrechamientos graves de las válvulas antes de que el feto nazca. Este procedimiento se lleva a cabo entre las semanas 21 y 25 de gestación y se realiza con la embarazada despierta. El feto, por su parte, es anestesiado dentro del útero de su madre para evitar movimientos imprevistos. Posteriormente se introduce una aguja que atraviesa el útero de la madre y el tórax del feto hasta llegar a su corazón. A través de la aguja se introduce un catéter provisto de un balón que es inflado en el lugar exacto del estrangulamiento, lo que resuelve el problema.
Según explicó el jefe de la Unidad de Medicina Fetal del Servicio de Obstetricia y Ginecología del centro sanitario, Alberto Galindo, la técnica quirúrgica se aplica para remediar lesiones que anatómicamente son sencillas pero pueden conducir al padecimiento de dolencias graves. Cuando se llevó a cabo la operación, en agosto del 2009, el feto pesaba 500 gramos y el diámetro de su corazón apenas medía 35 milímetros. El momento más delicado de la intervención aconteció cuando hubo que inflar repetidamente y de forma intermitente el balón para que la válvula quedase abierta y pudiese circular correctamente hasta el término del embarazo.
Los médicos sortearon la dificultad que entrañaba dirigir la aguja a un punto muy reducido.