Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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Una gaditana de raza se explicaba ante la cámara a santo de alguna fechoría municipal y se puso pedantita en el resumen: «En fin, en el barrio estamos mmm... petufactos».

Titubeó al atacar el palabro. Quiso decir estupefactos, sin duda, pero se le atragantó como latinajo, no le venía y abrevió: «mmm...petufactos». Gran palabro, sí señora, chapó, bienvenida al «Club de Inventores por Chiripa y de Brutos con Lirios en la Mano».

La cosa es que petardea bien la palabreja y hay de brindársele aquí una segunda oportunidad (con su homenaje a la gaditana anónima que la parió), porque petufactos (y petufactas) suena que te cagas. Además, petufacto es menos complicadao que el término correcto, estupefactos, que suena a redicho y algo pedante.

Petufacto no sólo ahorra sílabas, sino que añade concepto, arrima significado. Si estupefacto viene del latín stupefactus , que significa literalmente hecho asombro, paralizado (como stupidus ) y sin capacidad de reacción, petufacto sugiere un poco más en ese petu , que vendría del verbo pedere, tirarse un pedo ( pet es pedo en francés); de esta forma, petu-facto sería estar literalmente hecho un pedo. Demostración: las terribles noticias que nos bombardea esta crisis no sólo nos dejan estupefactos, paralizados y estúpidos, sino petufactos . ¿Seremos un pedo miedoso y cagalero que se escapa sin querer y lo arrastra este viento global que no cesa?... ¿ánde iremos a dar?...

«Vente pa Alemania, Pepe, que la Merkel necesita becarios y precarios».

En fin, demos por cristianado el palabrejo y pasen los petufactos a engrosar las huestes de pasmaos, asombraos, indignaos o alelaos que asistimos patidifusos (y estupefactos) al chorrón diario de voces que no cesan de anunciar los Últimos Días del Doblón Bendito y la inminente venida del profeta Elías Adán Smith descendiendo del Cielo en un ferrari de fuego, al que seguirán seis limusinas llenas de putas para un sarao florido que ha preparado Berlusconi con jeques, chinos y rusos en los jardines de atrás del Fondo Monetario Internacional, guardándose previamente un minuto de silencio por el alma ausente del coronel Gadafi, «nuestro hijo de puta».

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