Un abuelo cede un riñón a su nieto de 5 años y pide más donaciones entre vivos

Es el primer trasplante que se hace en Andalucía entre familiares de segundo grado.

El abuelo de 49 años, Francisco Moreno, que ha donado uno de sus riñones a su nieto.

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cecilia cuerdo | sevilla
León

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El vínculo que une a Kevin con su abuelo Paco va más allá de lo meramente afectivo. Desde el pasado martes comparten, además, un riñón. Se trata de la primera donación que se realiza en Andalucía entre familiares de segundo grado, por lo que ya con la tranquilidad de que todo ha ido bien, Francisco Moreno, el donante, pide que haya más donaciones entre personas vivas.

Paco, de 49 años, no se lo pensó dos veces cuando se enteró de que era la única opción factible para su nieto mayor. Kevin, que ahora tiene cinco años, nació con una grave insuficiencia renal: entre sus dos riñones apenas alcanzaban un porcentaje de funcionamiento del 20 por ciento. Apenas ganaba peso y no crecía como el resto de niños de su edad. Su futuro pasaba por la diálisis o un trasplante para mejorar su calidad de vida, y fue entonces cuando surgió el primer escollo. Sus padres, Sabino Moreno y Alejandra Caretigc, eran incompatibles.

Un largo mes de pruebas de todo tipo, con la familia en la carretera porque las pruebas se hacían en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y ellos son de Almería, permitió comprobar que el abuelo paterno era una de sus opciones, y Paco se ofreció a donar en vida uno de sus riñones. «Lo tuvo muy claro desde el primer momento», explicaba un familiar, quien apuntaba además a que la intervención no se pudo hacer inmediatamente porque los médicos prefirieron esperar a que el pequeño ganara algo de peso y que fuera menos arriesgado.

El pequeño supo que su salvación venía de mano de su abuelo. «Yo le decía que tenía dos: uno ‘pa mí’ y otro ‘pa ti’. Y al niño se le quedó esa coplilla y repetía lo de uno ‘pa ti’ y otro ‘pa mí’».

Finalmente, el trasplante se llevó a cabo el pasado martes día 22. Cerca de cinco horas para extraer el riñón al abuelo, y otras tantas para que los cirujanos de nefrología pediátrica lo implantaran con éxito en el niño. «Le ha cambiado hasta la cara», relataba todavía desde la cama del hospital un emocionado abuelo al que le habían enseñado las primeras imágenes del niño tras la operación, «estoy deseando poder levantarme de aquí para ir a verlo».

Más solidaridad. Tanto Paco, que ha podido hablar por teléfono con su nieto, como el resto de familiares del pequeño Kevin animaban a los familiares de enfermos que necesiten un órgano a que lo donen. Puesto al día y como si fuera un auténtico experto en este tema, recordaba que las donaciones entre vivos se practican con técnicas no invasivas, que causan pocos perjuicios al donante, un beneficio que se suma a que son los órganos menos rechazo causan por su gran compatibilidad genética.

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En la misma línea, desde el hospital han subrayado que la edad del abuelo —menos de 50 años—, ha facilitado un trasplante que no deja secuelas de relevancia, ya que la mayoría de las personas pueden vivir sin complicaciones con un solo riñón.