CORNADA DE LOBO
Ante la duda
Por fin, una buena noticia: el 2012 será mucho mejor... que el 2013.
Estos tiempos vinieron confusos e inestables. El pesimismo cunde. Nada parece darse por seguro y hasta las sólidas arquitecturas financieras crujen porque tienen un tremor entre las piernas (tremor de abajo) y una jaula de buitres en la azotea (tremor de arriba). El desasosiego es general. Todo lo que averiguamos por las noticias es una renovada duda.
Dudas y más dudas.
¿Y qué hacer ante la duda?
Las más tetuda. Aconseja elegirla el refrán callejero. Si los años de vacas flacas han de alargarse, al menos que haya otras ubres cerca o en casa.
Pero... ¿cómo ingeniárselas en tiempo de crisis para seguir mamando?... Montar una fundación puede ser una buena teta; una oenegé, ni te cuento, y si es para salvar niños, el corazón escurre limosnas. El colmo de perfección compasiva y altruísta es poner un duque al frente. Una marquesa no es lo mismo, pero mola también. La ociosa aristocracia mató siempre sus complejos y tedios con caridades de ropero del Niño Jesús, bingos marianos y rastrillos benéficos... o una Real sociedad canina, un Real patronato, un Real lo que sea. Real. Muy real.
La campanada de Urdangarín ha sonado a muerto en este muermo agobiado de la crisis. Qué campanada. Cuánta caridad hecha industria. Cuánto mamoneo bendito y ducal.
Escandaliza tanta evidencia.
¡Otra manaza más en el cajón del pan y del común (que se deja)!
Pero si el escándalo es mayúsculo en este caso por la relevancia del personaje y por la fila de ceros que escolta a estas caridades, no inquieta menos imaginar cuántas de las 15.000 oenegés que hay en España puedan estar campando en estas artes o parecidas intenciones. Aquí hay cantera. Y se abren los cielos. Sólo el IVA que genera la actividad mercantil de las oenegés supone 208 millones anuales; ¿queda clara la condición industrial de la caridad y la cantidad de gente que vive de ella o se le encarama para lucir su cresta?
¿Y qué tal si dejamos al juez con Urdangarín y, ya metidos en tema, enchufamos la linterna a estos menudeos provincianos de la caridad y la subvención?