Publicado por
ROSA VILLACASTÍN
León

Creado:

Actualizado:

Concha García Campoy tiene leucemia, se lo ha comunicado a través de twitter a sus muchos seguidores, y a sus amigos más íntimos vía SMS. Estupenda periodista como es Concha no quería que se especulase con su enfermedad, ni que quienes la queremos nos preocupásemos por la falta de noticias, ya que permanece aislada en la Clínica de la Zarzuela, para evitar que su habitación se convierta en un ir y venir continuo, lo que podría provocarle alguna infección, ahora que está siendo sometida a un duro tratamiento, por un equipo médico en el que ha depositado todas sus esperanzas.

Confieso que cuando me dieron la noticia no daba crédito a lo que estaba escuchando, y reaccioné como se reacciona en estos casos: con estupor primero y con dolor después. Conozco a Concha desde hace 25 años, he trabajado con ella en Antena 3 Radio, en Punto Radio, en la Cuatro, ha presentado algunos de mis libros, he disfrutado del nacimiento de sus hijos, de su felicidad sentimental, y he padecido algunos de sus desencantos. Sentimientos que he compartido con otras colegas como Olga Viza, Angeles Caso, Maria Escario, Elena Sánchez o Susana Griso, con las que comemos o cenamos para que no se esfume el cariño que nos tenemos. Reuniones que no tienen otro objetivo que charlar de nuestras cosas, de todo aquello que nos preocupa y gratifica. En la última Concha nos comentó que estaba enganchada a twitter. Lo contaba como si nos estuviera dando la mejor de las noticias, con la sonrisa siempre a punto, los ojos como chispas encendidas.

Aprovecho para pedir, suplicar a los representantes del Gobierno central y a los gobiernos autonómicos que no recorten en Sanidad e Investigación, porque hacerlo sería como cortarle las alas a la esperanza de vida de muchos enfermos que como Concha padecen esta u otra enfermedad. Recorten, pero no poniendo en riesgo nuestra salud y el futuro de quiénes sueñan con esos medicamentos o tratamientos que puedan devolverles la salud y la alegría de vivir. Los enfermos no son un número, ni una cifra, tampoco los médicos, ni los enfermeros, ni los investigadores que se dejan la piel por todos y cada uno de nosotros.

Cargando contenidos...