CORNADA DE LOBO
Arrobar arrobas
M ira que eres necio, rapaz, haz lo que quieras y estréllate tú solo, pero que no me vengan un día diciéndome que te pillaron robando... ¡robar, jamás!... matarías a tu madre, tendría que matarte yo a ti y acabaría pegándome un tiro .
Cuando un padre te dice esto, sabes que va en serio, sí, demasiado en serio.
¿Quedará gente que sienta insoportable la deshonra pública de verse como ladrón, como un estafas, un mangante o, mucho peor, como un puto robaperas?... quedará, no lo dudo, aunque tampoco deben ser muchos; ya nadie se mata por vergüenza ajena; el harakiri por deshonor es literatura japonesa.
Roban todos, dice el vulgo. Unos más y otros menos, precisa un juez.
¿Es acaso la inclinación a robar un instinto innato del hombre?, ¿es verdad que gracias a ese instinto la humanidad creció en afanes, inteligencia, maldad y progreso?... Posiblemente.
Lo último que dijo Dios a Adán al expulsarle del Paraíso fue demasiado solemne y teatral: ¡Ganarás el pan con el sudor de tu frente! ... Pero en el camino al exilio se le arrimó el diablo-culebra a tranquilizarle: No te preocupes, pronto tu descendencia descubrirá que en la maldición había una estúpida errata y verán que, en realidad, lo que debía poner es ... «ganarás el pan con el sudor del de enfrente»... ese es el truco de la vida .
De antiguo, pues, viene la ratería, la sisa, el timo, el hurto, el fraude, el atraco, el saqueo, el pillaje, el expolio, la malversación, el desfalco (qué cantidad de nombres y matices tiene lo que en el fondo sólo es robar)... y los verbos más conjugados fueron desde entonces birlar, afanar, sustraer, levantar, desvalijar, distraer, estafar, quitar...
En fin, de largo viene el aprendizaje en nuestra cultura ladrona: «cada día que amanece, el número de ladrones crece». Y si a estas alturas es insoportable la cifra (y cifras) de trincones y corruptos, lo más terrible es el número de gentes que ahora mismo estarían dispuestas a corromperse si nadie mirara o la ocasión lo permitiese (¿estaremos tú y yo en ese montón?).
Todo esto venía a cuento del gordinflas de Megaupload detenido, el gran pirata del caribe internetero. Ya lo intuía aquel gitano listo: @ no es arroba, es «a robá». Y arrobó arrobas Megaupload .