Diario de León

Gente de aquí | El rincón de Zapiquín

Zapico es quien tiene la mejor percha del bar

El Camarote Madrid dedica al veterano torero leonés un artístico colgador diseñado por Juan Carlos Uriarte.

Felipe Zapico saluda con su sombrero cordobés junto al colgador creado por el escultor Juan Carlos Uriarte.

Felipe Zapico saluda con su sombrero cordobés junto al colgador creado por el escultor Juan Carlos Uriarte.

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e. gancedo | león
León

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«Cuando nací, el médico le dijo a mi madre: ‘Este niño no es normal. Podrá ser pintor o carterista, pero albañil, por ejemplo, no’». Felipe Zapico llevaba ayer el traje de luces en la mirada. Estaba contento el maestro leonés al hacer uso, por primera vez, de ‘su’ percha, un rincón personal e intransferible que le ha dedicado el Camarote Madrid con excelentes vistas a la barra y a la calle, en el lugar donde acostumbra a tomar sus cafés y vinillos.

Esta singular figura que ha pasado por todas las etapas de la Fiesta (matador, banderillero, apoderado, empresario de plazas de toros portátiles), y que en junio espera, sin cortar la coleta, un miura de ochenta castañas, colgaba satisfecho su sombrero cordobés de una curiosa percha diseñada por el escultor Juan Carlos Uriarte, otro parroquiano habitual de la que es una de las tabernas con más solera de León y de toda España. La idea del colgador, un asta de toro con el nombre del veterano diestro y el anagrama del Madrid, fue idea del dueño del local, Javier Camarote , confabulado con Uriarte en el objetivo de dedicar un espacio simbólico a uno de los últimos personajes del viejo León. «Como el de Zapico era prácticamente el único sombrero del bar y siempre andaba dejándolo en cualquier sitio, pues decidimos tributarle este rincón para que lo use muchos años», dijo Uriarte, quien en su día ya descubriera una pequeña escultura dedicada al diestro en el coso leonés.

«Los políticos y otras gentes pasan, las más de las veces, sin dejar rastro, sólo quedan aquellos personajes que se han hecho querer por el pueblo, como Zapico —reflexionaba el artista—. Los nombres de los faraones se olvidan, las pirámides quedan». Y Javier Camarote no dudaba el por qué del homenaje: «Por buen cliente, buen maestro y buen amigo». El diestro —20 años de comentarista en Televisión de León—, exultante, aseguraba con su voz rotunda y segada de costuras: «Estas cosas son las que se disfrutan después del rodaje de toda una vida, después de estar de vuelta de todo. Es emocionante». Zapico, que nunca ha dejado de «sentirse torero», aconseja «no parar». «A mí, cuando me preguntan: ‘¿Qué tal?’, yo, si estoy bien, digo: ‘¡De preciosidad p’arriba!’».

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