CORNADA DE LOBO
Al trantrán
Tomaron medidas al postrado, se pusieron serios y anunciaron haber elegido finalmente el mejor de los sistemas conocidos para salir de este bache que se nos fue a socavón para después hacerse cráter y acabar en sima... es el sistema perfecto, la técnica adecuada, « al trantrán »... y ese fue el eje de la ponencia que leyó Sócrates Valdueza en el Foro Ibérico de Crisis y Oportunidad celebrado el pasado fin de semana en Lisboa y al que acudieron grandes expertos en nada de Francia y España, siete en total, contando a las mujeres de tres... en resumen, cuatro gatos..
Al trantrán consiste en gobernarse dejando pasar jugada; se dice mucho en el mus y es toda una filosofía de andar por la vida y por el juego; la adopta el que se excede de prudente, el que huye del envite y el que se acojona con un órdago. A estos jugadores (y también a gobernantes) se les llama amarrateguis ... van sólo a lo seguro, a amarrar, y se conforman con el «piedraca a piedraca, amarraca pa la saca».
Rajoy es un amarrategui en toda regla, no hay discusión. Cierto que quiso estrenarse como envidador ante Bruselas elevando el déficit impuesto ( dos a la grande , dijo con cuidadín), pero al replicarle Europa con un órdago, vislumbró el hostión en colorines que podía caerle a España (y a él)... y se asustó; lo prueba el que mandara los presupuestos a la Merkel y a Bruselas ¡antes que a la Cámara!, ya le valió.
Y ahora, ¡al trantrán!... ¿que vienen envites de huelga?, paso... ¿que clama órdagos de fuga y emigración ese 34% de investigadores recortados?, paso... ¿que en seis meses se cae otro medio millón de parados?, paso... por pasar, pasa hasta de de haber perdido Asturias (que es donde empezó la Reconquista) y Andalucía (que es donde acabó)... y así seguimos, al trantrán, que viene de tranquilo... y de tranca.
Ya se lo dice Sánchez Drogao a Rajoy: «ejerza la autoridad, estamos hartos de corrección política; no negocie, gobierne; no dialogue, legisle; no discuta, decrete»... y acaba el tío pidiéndole aún más recortes para reducir al leviatán del Estado... ¡hágalo, señor Rajoy!
A eso, Fernandín, se le llama echar una manita (a la pistola) y disparar a todo lo que pedalea... el fascio te lo agradece.