Ir al hospital adecuado reduciría un 30% la mortalidad por infarto
La SEC propone cambiar la estructura del protocolo de actuación.
Cuando una persona sufre un infarto de miocardio en la calle, en su casa o en el puesto de trabajo, los servicios de emergencia tienen como objetivo primordial llegar cuanto antes al centro médico más próximo para que sea atendido en Urgencias. Esta práctica, la más extendida, no es la más adecuada para estas dolencias y otras patologías graves.
Aunque suene extraño, la Sociedad Española de Cardiología (SEC) quiere cambiar este hábito en todos los hospitales del país. ¿Cómo? Reformulando la estructura del protocolo de actuación. Estos cambios parten de una premisa, a priori, sencilla. Los servicios de emergencia, en vez de ir raudos al centro más cercano, deben acudir al hospital que esté mejor preparado para atender ese infarto de miocardio. Allí se le puede realizar casi de inmediato una angioplastia como primer tratamiento. De esta manera, se podría reducir un 30% la mortalidad en estos casos y evitar que el paciente sea primero tratado en un sitio para luego cambiar de hospital, con los problemas que conlleva para el propio enfermo. «Es necesario para los pacientes y para buscar la excelencia de nuestro sistema público de salud», recalcó José Ramón González Juanatey, jefe de Cardiología del hospital universitario de Santiago.
Este sistema se implantó hace cinco años en Galicia, donde se ha logrado rebajar a la mitad el número de fallecimientos por infarto. También está implantado en Navarra, en el área metropolitana de Barcelona, en algunas zonas de Madrid y en Murcia, salvo Cartagena. Con esta experiencia, y la base de datos proporcionada por el Ministerio de Sanidad, esta sociedad científica ha realizado el estudio Recursos y Calidad en Cardiología donde ha analizado las formas de mejorar el servicio de esta especialidad. En el 2009, el Sistema Nacional de Salud atendió unos 50.000 casos de infarto agudo de miocardio y 350.000 pacientes de enfermedad cardiaca, de los que un 7% de los ingresados en un hospital no sobreviven y otro 7% vuelve a ingresar en menos de un mes.