CORNADA DE LOBO
De fuera vendrán
Sobre las cuentas españolas acampan gentes extranjeras mandadas de supervisores porque no se fían un pelo de los que aquí cuentan, recuentan... o descuentan... a favor.
¿En qué ofenden estos interventores o inspectores de cuentas al orgullo nacional?, ¿acaso no somos los propios españoles los primeros en no fiarnos de nuestros contadores... de fábulas?
Vista la incompetencia de los gobiernos en apuros (así lo califica el presidente del banco europeo refiriéndose a España, Grecia o Italia) y en carrera desatada las cuadrillas de tanto consejo bancario, piensa Sócrates Valdueza que es buena idea que gente ajena al estropicio nacional o al camanduleo regional intervenga en aclarar la situación y enmendar la plana... porque ¡qué plana!, señores... ¡y qué planes!
En estas convulsiones anda el gobierno y su partido con alguna contradicción seria y mentís continuos porque sus miembros acampan también por libre en «la ocurrencia de cada día» para que después venga con sus matices o pinturas la señora Cospedal (¡cagüental el robledal!). No necesitamos ningún rescate, dicen unos... el rescate es inminente, dice otro... hay que esperar un Rato más, insiste uno al fondo...
Lío, improvisación... las noticias malas que llegan de fuera siempre nos pillan en bragas, se quejó un subsecretario.
Ya hay cargos populares que dicen, como el viejo carlista, «hay tanta contradicción entre los míos, que ya no sé si soy de los nuestros ».
En tiempos de Franco, los gobernadores civiles no podían ser de la provincia a su mando (lo que no impedía que entraran de plano en los camanduleos), pero no era mala opción que el pretor fuera extranjero. Con los obispos pasa otro tanto (la Iglesia no es tonta)... y en Alemania, nadie puede ser profesor en la universidad donde se licenció.
Muchas veces el peligro sólo se evita si se evita la ocasión. Y Sócrates va más allá que Bertrand Russell ( los países no cambiarán hasta que los profesores de Historia sean extranjeros ) y propone que los tribunales de oposición estén formados por gentes de todo lugar y jamás del sitio que convoca... y ya puestos, ¿no sería saludable intercambiar por sorteo entre provincias a diputados, concejales y cargos?...